Carta de Amor

Juan Luis Guerra

Carta de Amor

Juan Luis Guerra

Querida mujer, dos puntos
no me hagas sufrir, coma
hoy me decido a escribirte cartas de amor sincero
tú lo ves
tu cariñito es un agujero
que me atraviesa el querer
y sin tus besos en mi chaleco
nada me cubre la piel,
punto y seguido.

Como ves, sólo pienso en ti yo
no me interesa la Perestroika
ni el baloncesto ni Larry Bird
y un sufrimiento a plazo fijo
llevo en el pecho, mujer.

Quiéreme otra vez, llénate de mí
vida tengo yo sólo junto a ti
mamacita, eh.

Querida mujer, dos puntos
no me hagas sufrir, coma
es la segunda carta que escribo
y no recibo nada de ti
ya no me importa si hay luz en el barrio
o aumentará la inflación
tan sólo vivo por refugiarme
desnudo en tu corazón,
punto y aparte.

Júrame, eso quiero yo, tú ves
toma esa póliza de seguros si de amor muero
y al menos háblame por teléfono
algún consuelo de amor.

Quiéreme otra vez, llénate de mí
vida tengo yo sólo junto a ti
mamacita, eh.

Quiéreme otra vez
no me hagas sufrir
quiéreme otra vez
mi cielo, mi casa,
mi amor de agujero
todo te lo di.

Quiéreme otra vez
mamita querida
no me hagas sufrir
recuerda el pasado
quiéreme otra vez
te escribo mil cartas
las busca el cartero
y nada me has dado.

La imperiosa necesidad de humanización de la tecnología

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Edgardo Riveros

La crisis en el mundo actual es un fenómeno frecuente, ocurre inesperadamente y con la velocidad del rayo. La tecnología ha ido no sólo contribuyendo a la velocidad de los cambios sino que ella misma nos propicia cambios que aún son desconocidos para nuestra existencia. La tecnología nos ha producido una crisis sin precedentes y es conveniente reparar en lo que ella nos está produciendo y nos seguirá produciendo ad infinitum.

El filósofo alemán Martin Heidegger lo anunció hace más de medio siglo cuando vislumbró el impacto y la lejanía que la tecnología nos produciría como seres humanos y como seres naturales. La tecnología nos facilita la vida pero también nos complica la vida. Me referiré a lo segundo como una forma de buscar la interacción óptima entre nosotros los seres humanos y esa invención tan propia del hombre, la denominada técnica.

Heidegger dijo que el pensamiento reflexivo comenzaría a ser reemplazado por el pensamiento productivo. El primero nos lleva a la contemplación, a la meditación y a sentir pre-conceptualmente, a sentir el mundo y a nuestros semejantes. La reflexión nos ha llevado siempre a interactuar con otros y con nuestro ser; con el ser de las cosas. Una mascota, un árbol, y por puesto el otro ser humano podrían ser fácilmente con-tactado por nosotros a través de este sentir y pensar del modo reflexivo. El pensamiento productivo en cambio, nos lleva a estar pensando en responder rápido y eficientemente a los asuntos y sobre todo a nuestras responsabilidades. Producir es el gran cometido, y no perder el tiempo, trabajar con nuestras respuestas incluso anticipadas para así tener más tiempo para nosotros. Pero ese afán termina convirtiéndose en una quimera, porque mientras más producimos más demanda sobreviene hacia nosotros y la agenda se va completando día a día con esa sensación de que algo personal se va deshaciendo, se va postergando y de pronto nos sentimos agobiados, porque nuestro ser no ha podido manifestarse en el tiempo finito que acabamos de vivir.

Nuestro mundo natural se nos aleja con el pensamiento productivo, al igual como el minero se aleja del aire libre, no logra ver el cielo azul, el empleado nocturno que no logra ver la luz del día. El invento de la ampolleta significó terminar con la oscuridad, pero nos separó de la noche y del cielo estrellado, heredamos la contaminación lumínica de las grandes ciudades, lo que nos quitó la antigua contemplación de las estrellas, y hoy la buscamos como una necesidad. El silencio ya no es posible en las grandes ciudades, es un lujo que se alejó y se guardó en los escasos bosques que van quedando, ya sea por el resguardo estatal de los parques nativos o por la ausencia productiva, donde los ruidos son el producto mecánico del quehacer productivo. La fábrica moderna ha terminado con la ciudad y la plaza, el auto ha terminado con las distancias naturales y caminadas por nosotros mismos, la computadora nos permite trabajar horas y horas de un modo aislado, el teléfono celular nos ha computarizado nuestro don tal vez más nuestro: la comunicación entre seres humanos. Para expresar nuestras emociones enviamos caritas felices o tristes, signos que representan de un modo estereotipado nuestros sentimientos y emociones, de este modo nuestra sensibilidad va quedando en la retaguardia y luego desaparece. Ya no existe el aquí y ahora de la comunicación, el celular nos ha llevado a la paradoja del allá y ahora, y entonces nos desvinculamos del contexto presente. La gente ya no está en el aquí y ahora, el conductor del auto y el peatón están separados del contexto inmediato.

En el mundo actual es cuando más necesitamos humanizar nuestro quehacer, ya que de ser inventores ahora hemos devenido en consumidores masivos de tecnología. La sensibilidad para escuchar y expresar, la simpatía para ablandar el contexto de los grandes conflictos, la habilidad de reír, cantar, bailar, son acciones humanas que la tecnología no nos permite realizar. Por ello es que hoy se hace tan valioso e imperativo el aprender y desarrollar las habilidades blandas, porque ellas nos permiten el pensamiento reflexivo. La sensibilidad humana y el reconocimiento del otro ser humano que está a mi lado se van perdiendo ante esta maquinaria silenciosa e invasora.

La Bamba

Los Lobos/Ritchie Valens

(Interpretado por Lou Diamond Phillips)

Identidad

Hispanidad

Claudio César Montoto

La identidad humana está compuesta de rasgos físicos, heredados genéticamente, y culturales, como expresión de valores, creencias, arte y costumbres. Cada grupo se identifica en lo que comparte, en igualdad, como base común de su forma de ser.

En España, numerosas inmigraciones llegadas a la Península Ibérica están en la base de su composición étnica: los íberos, los celtas, los primeros colonizadores (griegos, fenicios y cartagineses), los romanos, los bárbaros y, a su vez, los moros (árabes).

En Hispanoamérica, en cada pueblo se mezclan influencias tanto del colonizador español como de los aborígenes de cada región, a pesar de que en muchas situaciones el colonizador trató de aniquilar a las comunidades indígenas locales. México, por ejemplo, tiene en las raíces de su historia a los aztecas. En la región andina central, Colombia, Ecuador, Perú, Chile, Bolivia y Argentina también de los guaraníes, que además habitaban al actual Paraguay y parte de Brasil y de Uruguay. Honduras, Guatemala, El Salvador y el sur de México, de los mayas.

Cada pueblo, por supuesto, aparte de compartir algunas raíces comunes, tiene sus particularidades culturales y, por lo tanto, también idiomáticas, denominadas variantes lingüísticas.

In: Nuevo Expansión. Henrique Romanos y Jacira Paes. São Paulo: FTD, 2010.

Los Vejigantes

Puerto Rico

25 DE JULIO

Editores de la Revista Think Spanish

Loiza es un pueblo al noroeste de Puerto Rico. Sus habitantes son de descendencia africana ya que muchos de los esclavos traídos a la isla durante la conquista española se asentaron allí. Los esclavos no tenían libertad de religión y los españoles se encargaron de convertirlos al cristianismo.

Los vejigantes nacen como una forma de mantener su religión mezclada con la religión cristiana. Ellos representan a los Moros que no eran cristianos.

Durante las fiestas se Santiago Apóstol el 25 de julio, los vejigantes salen a la calle para asustar a los jóvenes. Usualmente, las personas se visten con mamelucos grandes y de colores brillantes.

Las mangas parecen alas. Lo más impresionante son las máscaras que usan. Están hechas de coco. El coco se corta en 45 grados. Luego se saca la fruta de adentro y la parte más dura del interior. En el exterior se talla una cara grotesca, pintada también de colores brillantes. Los dientes se hacen de bambú y los cuernos del tallo de los racimos de guineo.

Los vejigantes son parte de la tradición puertorriqueña y de la integración de diferentes razas en nuestra cultura.

In: Leia & Pense em Espanhol – Alta Books Editora, 2011.