El Barrio de Las Letras se sitúa en pleno centro de Madrid, justo en medio de otras dos zonas de alto interés turístico como son las de Sol-Gran Vía y el Paseo del Arte. Se encuentra flanqueado por la calle de la Cruz, la Carrera de San Jerónimo, el paseo del Prado y la calle Atocha.
Es conocido por este nombre por ser el lugar donde residieron durante sus años en Madrid algunos de los literatos más insignes del Siglo de Oro de las Letras Españolas. Cervantes, Lope de Vega, Quevedo, Tirso de Molina o Góngora, entre otros, eligieron este barrio para establecer su residencia en la capital. Estos han dado nombre a muchas de las calles que recorren la zona, como tributo de la ciudad a una de las páginas más relucientes de su cultura e historia.
Y es que históricamente el Barrio de las Letras ha dado hospedaje a escritores y artistas, junto con amantes de la literatura que se acercaban a los corrales de comedias del Príncipe de la Pacheca o de la Cruz a disfrutar de las grandes obras que allí se representaban. En el escenario de corral de comedias del Príncipe, actual Teatro Español, se estrenaron las mejores comedias de los autores del Siglo de Oro. Mientras que el Teatro de la Cruz tuvo el honor de albergar los estrenos de El sí de las niñas del ilustrado Leandro Fernández de Moratín, la ópera El barbero de Sevilla de Rossini o Don Juan Tenorio de Zorrilla.
Al hablar sobre los sabores del Barrio, Silvia Roba nos dice que muchas de sus tabernas, bares y restaurantes o cafeterías mantienen el ambiente de otras épocas. Establecimientos «que hubieran hecho las delicias de aquellos primeros habitantes que, sin saberlo entonces, darían nombre a este conjunto de pintorescas calles y placitas en pleno centro de la ciudad». Añade la periodista: «otros locales se abren a los nuevos tiempos para recodarnos que aquí, como entonces, siempre suceden cosas apasionantes».
Adaptado de Bienvenidos a Madrid (Página oficial de Turismo de la ciudad de Madrid) – 05/02/2023.
De las más de 7000 lenguas que se hablan en el mundo -unas 6700 originarias-, 3000 podrían extinguirse antes de fin de siglo si no se actúa de inmediato. En el mayor esfuerzo orquestado hasta ahora, la ONU proclama un decenio para proteger esos idiomas y preservar el cúmulo de historia y conocimientos que conllevan.
El principio de la libre determinación y el derecho a utilizar y transmitir a las generaciones futuras, de forma oral y escrita, lenguas que reflejen las ideas y valores de los pueblos indígenas; al igual que la igualdad de trato de los idiomas originarios con respecto a otras lenguas, son los pilares fundamentales del Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas que empezó con el año.
Esos principios y derechos, estipulados en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, guiarán durante los próximos diez años la iniciativa que busca impedir la desaparición de miles de lenguas que encierran las identidades, conocimientos y tradiciones de igual número de naciones en el mundo.
La población del planeta se comunica actualmente en más de 7000 idiomas, 6700 de los cuales son indígenas. Lamentablemente, al menos 3000 de ellos corren el riesgo de extinguirse.
A un ritmo de una cada dos semanas, las lenguas indígenas están muriendo, llevándose consigo la cosmogonía singular de los pueblos que las hablan.
Sierra Nevada de Santa Marta es un paraje abundante en agua, de mañanas calientes y noches frías, con picos de más de cinco mil metros de altura cuyas nieves desembocan en el Caribe colombiano y está protegido por la comunidad indígena de los Arhuacos. UNODC/Laura Rodríguez Navarro
Un año no fue suficiente
Para revertir esta tragedia cultural, los Estados miembros de la ONU celebraron el Año Internacional de las Lenguas Indígenas en 2019, logrando llamar la atención sobre el tema con eventos y actividades en todo el mundo.
La resolución establece que durante ese periodo se cree conciencia sobre la grave pérdida de lenguas indígenas y la necesidad apremiante de conservarlas, revitalizarlas y promoverlas tomando medidas urgentes a nivel nacional e internacional.
El texto dispone que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) coordine las actividades para el propósito y exhorta a los Estados miembros a analizar la posibilidad de establecer mecanismos nacionales con fondos suficientes que contribuyan al éxito del mayor esfuerzo concertado hasta el momento para preservar las lenguas indígenas.
El Decenio también invita a los pueblos indígenas, como custodios de sus lenguas, a que participen e implementen las medidas apropiadas para la celebración del Decenio Internacional.
Mujeres indígenas celebran la ceremonia de apertura antes del inicio del Foro de Igualdad Generacional en Ciudad de México. ONU Mujeres/Paola Garcia
La primera reunión
La planificación de la iniciativa comenzó en la Ciudad de México en febrero de 2020 con una reunión de Alto Nivel en la que la comunidad internacional definió las metas y acciones a desarrollar.
En esa ocasión, los participantes recordaron que si bien los indígenas constituyen una parte relativamente pequeña de la población mundial, representan la mayor diversidad cultural y lingüística del planeta y sus territorios contienen la reserva más grande de biodiversidad.
Además, coincidieron al afirmar que preservar las lenguas indígenas supone preservar la herencia común de la humanidad.
Niños indígenas en el Amazonas. OPS/Karen González
Drama universal
La directora de la UNESCO, Audrey Azoulay, presente en el evento, aseguró que perder esas lenguas sería «un drama universal, una reducción antropológica», puesto que son un vehículo de valores y una trama de saberes de las múltiples interpretaciones del mundo.
Por eso es preciso asegurar la transmisión de las lenguas y valorar el patrimonio inmaterial, como también es prioridad poner freno a las amenazas contra los pueblos indígenas, a su exclusión y a la sobre explotación de los recursos naturales en sus territorios, dijo Azoulay.
«Y para crear conciencia necesitamos voces fuertes, como la de Yalitza», concluyó la titular de la UNESCO, refiriéndose a la actriz mexicana indígena Yalitza Aparicio, embajadora de Buena Voluntad para los derechos de los pueblos indígenas en todo el mundo.
El nombramiento de Yalitza Aparicio data de 2019 y conlleva la misión de apoyar a la UNESCO para garantizar la integración y los derechos de los pueblos indígenas en todo el mundo.
Parte de esa labor debería lograrse mediante la salvaguardia y la celebración del patrimonio cultural indígena, así como a través de la integración de los conocimientos indígenas en la gestión del medio ambiente, la preservación de la biodiversidad y la adaptación al cambio climático, y la igualdad de acceso de los pueblos indígenas a la educación.
En la reunión de México, la actriz y activista de los derechos indígenas y de las mujeres sostuvo que la preservación de las lenguas indígenas «va más allá de la riqueza lingüística», porque «aporta soluciones a problemas sociales y ambientales».
«Tenemos mucho que aportar», en cuanto a la forma de cuidar el medio ambiente, la plantas y los animales.
«Muchos de nuestros padres optan por no transmitir su lengua, porque es motivo de exclusión», pero «para estar donde estamos, no tuvimos que bajar los ojos ante ofensas. Al contrario, fue necesario compartir el orgullo que tenemos por nuestra identidad. Somos orgullosos de nuestro color de piel, de nuestros valores e historia. Somos orgullosos de nosotros», dijo entonces Yalitza Aparicio.
Antes, en una entrevista con Noticias ONU, la actriz oaxaqueña había resaltado su amor por los idiomas originarios, aseverando que trabajar en su defensa le «llena el alma».
A diferencia de lo que muchos piensan, traducir no consiste en la mera sustitución de una palabra por otra: Traducir es abrir una puerta a otro idioma, a otra realidad, a otra cultura. Traducir es construir un puente que permite el flujo de información, de ideas y percepciones de un idioma a otro. El Día Internacional de la Traducciónencuentra un hueco cada 30 de septiembre entre todos aquellos amantes de las lenguas que hay por el mundo.
¿Cómo comenzó a celebrarse?
El Día Internacional de la Traducción comenzó sus andaduras en 1953 bajo los auspicios de la Federación Internacional de Traductores. Fue diseñado como una forma de agradecer a quienes hacen del mundo un lugar más cercano a través de la traducción y la interpretación.
El 30 de septiembre se ha elegido apropiadamente como el día de la fiesta de San Jerónimo, “la primera persona que tradujo la Biblia al latín del hebreo”, un hito sin precedentes en la historia de la traducción. Se trata de una celebración cuyo objetivo principal es honrar a los profesionales de todo el mundo que mantienen la comunicación abierta y en expansión. Solo a través de una buena comunicación se puede avanzar hacia un mayor entendimiento interlingüístico. Esta fecha se aprovecha para difundir la conciencia sobre una profesión que se ha vuelto fundamental, tanto por razones de la globalización como para la comunicación entre culturas.
¿Por qué es tan importante?
Aunque muchas personas desconocen el Día Internacional de la Traducción, es lógico pensar lo importante que es. Sin su labor como puente entre lenguas, nuestro mundo sería hermético y solitario. Lo cierto es que celebraciones varían de un lugar a otro. Por ejemplo, el Día Internacional de la Traducción en 2016 se celebró en el Reino Unido en la Biblioteca Británica, que organizó un evento de un día de duración. Incluyó seminarios sobre temas como escritores en traducción, traducción en educación superior, rutas alternativas de publicación y juegos de traducción.
La Federación Internacional de Traductores celebra el Día Internacional de la Traducción ofreciendo talleres, seminarios y conferencias que giraron en torno a un tema elegido: Traducción e interpretación: conectando mundos. La declaración proporcionada por FIT es un gran ejemplo de cuán importante se ha vuelto la traducción en el mundo:
“A medida que el mundo se vuelve más integrado, fomentar el entendimiento entre la multitud de hablantes es más crítico que nunca. Ya sea por escrito o hablado. Los intérpretes y traductores están en el punto de unión que impacta el desarrollo “.
Lengua y globalización
En la actualidad, existen más de 6.500 idiomas hablados en todo el mundo. Superar las barreras lingüísticas supone un desafío a nivel global, tarea facilitada gracias a la labor de los traductores e intérpretes. Ambos son necesarios cuando se trata de ayudar a las personas de distintas lenguas y culturas a comprenderse mejor entre sí.
Su profesionalidad puede resultar decisiva cuando se trata de iniciar un nuevo negocio en un país extranjero. También ayudan a pacientes en hospitales, estudiantes en escuelas y reporteros de periódicos que trabajan en países extranjeros. Podemos leer los prospectos de los medicamentos o las obras de nuestro autor internacional favorito gracias a su labor.
La gran demanda de traductores e intérpretes viene de la mano de la creciente necesidad de comprendernos en un mundo cada vez más globalizado. Como consecuencia, se espera que los empleos de traductores e intérpretes crezcan en Estados Unidos un 29% para 2024. Los idiomas que tienen mayor demanda son el español, el ruso, el francés y el alemán. Si bien es cierto que la demanda aumenta constantemente en idiomas como el árabe, el chino, el japonés, el hindi y el coreano.
¡Felicidades a todos los traductores e intérpretes!
A medida que aprendemos de otras culturas, la sociedad en conjunto puede beneficiarse de los múltiples niveles de derecho, política, tecnología y medicina que pueden conducir a la unidad global en muchos aspectos. Es por ello que desdeINESEM Business School queremos ofrecer en el Día Internacional de la Traducción este pequeño reconocimiento a aquellos profesionales jurídicos, jurados, literarios, audiovisuales, técnicos, intérpretes, correctores… así como animar a nuestros alumnos en el aprendizaje de esta profesión tan bella.
Una de las mayores curiosidades que esconde el español o castellano supone casi una especie de acertijo lingüístico de difícil solución: ¿qué palabra de la lengua española se puede pronunciar y, sin embargo, no se puede escribir?
Se trata de un caso real, reconocido por la propia RAE y la Fundéu (Fundación del Español Urgente), y supone «una excepción en el sistema ortográfico insólita e inexistente en otras lenguas».
En cierta forma, tanto el español como el castellano están llenos de curiosidades. Como lengua viva, cambia con el tiempo, se adapta al uso de la sociedad, evoluciona y sorprende, incluso a los hispanoparlantes. Estos rondan el medio millón de personas, lo que convierte al español en uno de los idiomas más hablados del mundo, en constante competencia con otros como el chino, el inglés o el hindi.
Un acertijo difícil de resolver: la palabra que se dice pero no se escribe.
Esto da lugar a una amplia variedad en el uso del español -también a errores al utilizarlo-, que sorprende cada año con nuevos términos añadidos por la RAE (Real Academia Española) al diccionario: en los últimos años la Academia ha aceptado palabras como ‘zasca’, ‘aniridia’, ‘ponqué’, ‘veragua’, ‘coronavirus’, ‘cuarentenar’ y ‘emoji’, entre muchas otras.
Una de las mayores curiosidades que esconde el español o castellano va mucho más allá, y supone casi una especie de acertijo lingüístico de difícil solución: ¿qué palabra de la lengua española -que sí existe- se puede pronunciar y, sin embargo, no se puede escribir?
La palabra en español que se puede decir, pero que no es posible escribir, según las actuales normas ortográficas es el imperativo de ‘salirle’, es decir, cuando la forma verbal ‘sal’ del verbo ‘salir’ se combina con el pronombre enclítico ‘le’.
Este ‘sal’ + ‘le’, que sí se puede pronunciar («sal-le al paso»), no se puede escribir por dos motivos: por un lado, si se escribiese junto formaría la palabra ‘salle’, que se pronuncia diferente por tener la ‘ll’; por otro, las normas actuales no permiten el uso del guion.
«Ha sido costumbre desde hace mucho la intercalación de un guion» para formar sal-le. «No obstante, las Academias de la Lengua decidieron en la Ortografía del 2010 negar validez al uso del guion, sin ofrecer alternativas, por lo que esta palabra según las actuales normas no se puede escribir», explica Wikilengua del español, portal con el apoyo de Efe y Fundéu.
La RAE y las deliberaciones del español y castellano.
De esta forma, prosigue, «se introduce una excepción en el sistema ortográfico insólita e inexistente en otras lenguas: la de una palabra que no se puede escribir».
«Este sería el único caso en el que aparecerían dentro de una palabra española dos eles contiguas, cada una de ellas perteneciente a una sílaba diferente, secuencia fónica cuya representación se halla bloqueada en nuestro sistema gráfico, puesto que concurriría con el dígrafo ll, que solo admite interpretarse como el fonema palatal lateral sonoro /ʎ/ —o, más comúnmente, debido al fenómeno del yeísmo, el palatal central sonoro /y/—», analiza por su parte la RAE.
«Así pues, nuestro sistema ortográfico no cuenta con recursos para representar la secuencia fónica consistente en la articulación de dos eles seguidas dentro de una palabra, lo que en español resulta, por otra parte, absolutamente excepcional; las grafías salle al encuentro o sal·le al encuentro no se consideran, pues, correctas», añade la Academia.
¿Cuál es la solución, entonces? La RAE solo propone alternativas que no impliquen el uso de esta palabra, como «sal al encuentro a esta persona», «sal a su encuentro», «hay que salir al encuentro de…», etc.
«Lo natural es que, en su lugar, se generen expresiones en las que el pronombre de dativo se sustituye por el sintagma correspondiente (o, incluso, por un posesivo: sal a su encuentro) o en las que el verbo salir aparece en infinitivo como núcleo de una perífrasis modal de obligación (tener que + infinitivo; deber + infinitivo; haber de + infinitivo; la impersonal haber que + infinitivo)», plantea.
El profesor nominado a los Global Teacher Prize, César Bona, ha realizado una de las mejores adaptación infantiles de la que es la obra más importante de la literatura española
Leire Pérez
En vez de con «en un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo, de los de lanza en astillero, adarga, antigua, rocín flaco y galgo corredor» las nuevas e increíbles aventuras de Don Quijote y Sancho Panza hidalgo comienzan con «en un lugar de la Mancha.. de cuyo nombre no quiero acordarme, vivía un hidalgo llamado Alonso Quijano. Llamábanle ´el Bueno´, pues tal era su carácter. Vivían con él su sobrina, el ama y un criado, y era muy amigo del barbero y del cura del pueblo» .
No es el único cambio que ha realizado César Bona (Ainzón, Zaragoza, 1972) en su adaptación del que es el libro más importante de la literatura española. Seguro que si Cervantes levantara la cabeza no se ofendería porque el objetivo no es otro que acercar la obra de Miguel de Cervantes al público infantil. El maestro zaragozano que fue nominado al Global Teacher Prize, los premios Nobel de la Educación, en 2015, ha elaborado con su particular estilo un cuento con el que busca divulgar la gran obra caballeresca a los más pequeños de la casa. Una nueva manera de entender de una forma más fácil el que sin duda es un clásico imprescindible de la literatura universal.
«Todos los niños son extraordinarios y no se trata de meterles datos en la cabeza, sino de enseñarles empatía, sensibilidad y resiliencia para que puedan salir fortalecidos de las situaciones adversas. Deben saber que si se proponen algo y luchan por ello lo conseguirán», explica el autor.
El libro mantiene el espíritu de la obra porque «cambiar el mundo, amigo Sancho, no es locura ni utopía, sino justicia». A través de quince capítulos de setenta y cuatro que forman la edición original el profesor zaragozano lleva los más pequeños de aventura. Porque según reconoce el propio maestro al comienzo del libro «Dicen que Don Quijote, de tanto leer novelas de caballerías, se volvió loco. Yo creo que de don quijotes está lleno el mundo: no de locos, no, sino de gente que da rienda suelta a su imaginación, de personas que viven intensamente, de caballeros andantes que dan un paso para mejorar el mundo, que ayudan a los seres indefensos y que luchan para defender causas justas», afirma. E incluso lanza un mensaje: «Importante es que tú, lector,distingas fantasía de realidad, más que nunca olvides la primera, pues para mí es un don conservarla».
A través de las páginas los pequeños viajarán por Toboso, conocerán a Dulcinea, montarán a Rocinante y aprenderán cómo se armó caballero en una venta que le precía un castillo. Cosas de Don Quijote. Pero además lucharán contra las injusticias y combatirán a decenas de gigantes que más bien serán molinos y que le provocarán magulladuras mientras que al lector le sacarán más de una carcajada.
Ingenio
No era de extrañar que el que es todo un referente en la educación española fuera capaz de sintetizar la esencia de la obra maestra en unas líneas. Lo suficiente para generar amor e interés por las aventuras, la vida caballeresca y por el Quijote.
Bona lleva años sorprendiendo a los alumnos y a toda la comunidad educativa con sus ideas que recuerdan a profesores como el del club de los poetas muertos. Siempre se ha mostrado a favor de escuchar a los más pequeños y contar con su opinión. Integrarlos. Y lo ha hecho en los diferentes colegios en los que ha impartido clase.
Por ejemplo, a la hora de sentarlos en islas, es decir, en grupos cuatro, a los que ha puesto nombres tan curiosos a la vez que divertidos como Lechugandia del Sur, Panizoland, Tierras Medidas de Rancia, Nueva Zapatilla y Mundo Viejuno. Da cargos a sus alumnos para que todos se sientan importantes y ha realizado en estos años proyectos tan diversos como un ´cajón de flamenco´, ´cine mudo´, ´abuelos en presente´ y ´protectora de animales´.
Sus alumnos han creado una ong virtual que sirvió para prohibir los circos con animales en un pueblo zaragozano, han elaborado un documental en los que participaron los abuelos de los niños, ha rodado una película para que dos alumnos se reconciliasen. Incluso en un colegio en el que pocos niños sabían leer aprovechó que uno de sus alumnos sabía tocar flamenco para que los demás también aprendieran y fueran a clase con más ganas.