Hay diagnósticos de TDAH por los padres

TDAH 1

«No hay evidencia de que la ausencia de medicación provoque fracaso escolar»

José Ramón Ubieto

TDAH. ¿A qué alude ese acrónimo? Uno, a la falta de atención. O dos, a la hiperactividad y la impulsividad. O tres, a una combinación de las anteriores. Se estima que el 6% de la población infantil padece este trastorno. El TDAH es una alteración real. Pero para algunos ámbitos del psicoanálisis es sólo una etiqueta diagnóstica sin evidencias neurobiológicas ni genéticas. El psicoanalista clínico José Ramón Ubieto aporta su interpretación y experiencia en su libro TDAH, hablar con el cuerpo (editorial UOC).

¿Qué es el TDAH?

Es el nombre prét-a-porter con el que hoy designamos el malestar en la infancia en sus diferentes formas: inquietud, problemas de conducta, dificultades de aprendizaje. En sentido más estricto se refiere a un diagnóstico psiquiátrico aplicable desde niños a adultos con síntomas de hiperactividad o falta de atención.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico debería hacerse por especialistas clínicos en un contexto de entrevistas personalizadas y con ayuda, cuando sea preciso, de otros instrumentos diagnósticos. En la práctica, profesionales del ámbito educativo o de la salud (no especialistas), e incluso los mismos padres, a veces “cuelgan” esa etiqueta para nombrar algo que los perturba y que no saben bien cómo comprender. El abordaje clínico debe priorizar la escucha de ese malestar y a partir de allí pensar las ofertas posibles: tratamiento psicológico, farmacológico, educativo.

Un niño es desatento, se muestra inquieto, rinde poco en clase. ¿Qué pueden hacer los padres?

Primero hablar con su tutor y los profesionales de la escuela para buscar juntos estrategias que mejoren ese rendimiento. Pensar también en el trabajo en casa, en cómo acompañarlo en sus deberes y en sus dificultades vitales, cómo estar al lado tomando en cuenta lo que a él le puede inquietar, que no siempre coincide con lo que nos inquieta a los padres o a los docentes. Cuando todo eso no funciona es el momento de consultar a un clínico, pero primero la educación.

¿Cómo es un niño con TDAH?

Es alguien que muestra una inquietud. Algo hace que no pare de moverse, que lo despista y le complica la existencia y el vínculo educativo. Pero al mismo tiempo, y esto ya no es tan evidente, es alguien fijado a un punto, a un cierto impasse que le hace sufrir. Fijado a algo que no ha podido resolver de su relación familiar, de su relación con los compañeros o de la relación consigo mismo. De allí la paradoja de niños incapaces de concentrarse en una tarea escolar y, sin embargo, pendientes todo el tiempo de los cambios de humor de los adultos, del tono de su voz o de un videojuego.

El psicoanálisis niega que el TDAH tenga una base genética o neurobiológica en contra de criterios científicos.

No es una afirmación del psicoanálisis, sino una constatación que la propia “Guía de práctica clínica sobre el TDAH en niños y adolescentes” del Ministerio de Sanidad. Es una evidencia que a día de hoy no hay marcadores biológicos o genéticos que permitan determinar la existencia del TDAH.

No todos los que padecen el trastorno llegan a las consultas y, al mismo tiempo, hay un hiperdiagnóstico en chicos con problemas de aprendizaje y conducta. ¿Hay mucho diagnóstico erróneo?

La citada guía del Ministerio admite también las dificultades en la detección, el proceso diagnóstico y la metodología que originan amplias variaciones (geográficas y demográficas), lo que conduce a un infradiagnóstico o un sobrediagnóstico del TDAH. Pediatras americanos admitían en un relevante reportaje publicado en The New York Times que lo diagnostican empujados por la demanda de los padres y por las abultadas ratios escolares, más que por criterios clínicos. En nuestro país empezamos a constatar este mismo efecto, lo que aumentará sin duda la prevalencia del cuadro.

¿Cuándo hay que medicar?

La medicación habitual son psicoestimulantes que funcionan como las anfetaminas. Mejoran el rendimiento a corto plazo pero también generan efectos secundarios que hay que considerar. No hay ninguna evidencia probada de que la ausencia de medicación comporte fracaso escolar.

Los detractores de los tratamientos con medicación suelen culpabilizar a los padres por buscar una “solución rápida”.

Los padres buscan explicaciones y soluciones para problemas que a veces los desbordan. Se guían por consejos de otros padres o por indicaciones profesionales buscando la mejor fórmula para sus hijos. La cuestión es que encuentren orientaciones que tomen en cuenta la subjetividad, la suya y la de sus hijos, y que no se limiten a contabilizar conductas y aplicar fórmulas universales que prometen curas imposibles.

Subjetividad. Hablar con el cuerpo. ¿A qué se refiere?

Cada niño o niña hiperactivos tiene sus propias razones para moverse o no prestar atención. Esos motivos, que él desconoce, hablan a través de su cuerpo, en esa inquietud que lo atraviesa. Son palabras apresadas que sin embargo contienen un mensaje cifrado que se dirige a los adultos cercanos (padres, profesores, clínicos). Escuchar ese malestar singular a cada uno es la tarea que nos hará comprender la función que cumple esa hiperactividad y cómo entonces tomar distancia de ese movimiento incesante.

En la actualidad se está extendiendo el diagnóstico de TDAH a los adultos, ¿qué opina?

En los adultos se trata básicamente de la desatención como síntoma principal. No deja de ser curiosa la proliferación de este diagnóstico en un mundo dominado por el zapping, los hipervínculos, los tuits de 140 caracteres y una cierta desresponsabilización sobre nuestros asuntos. Hoy cualquiera puede sentirse víctima de algo. Nombrar esa actitud como un trastorno puede aliviarnos de responder de nuestros actos. Es una falsa salida.

La Lomce hace mención expresa al TDAH pero no a los trastornos del espectro autista.

Las iniciativas legislativas siempre son el resultado de la confluencia de intereses legítimos de lobbies diversos (afectados, industria, profesionales). En este caso la compañía farmacéutica Shire (principal productor de medicamentos para el TDAH) financió el “Libro Blanco europeo sobre el TD (TDAH: Haciendo visible lo invisible)” donde se perfilan estrategias que luego son aplicadas por los gobiernos europeos. En España eso ha influido decisivamente en su inclusión en la Lomce asegurando así algunos beneficios para los diagnosticados de TDAH (descuentos en materiales, más tiempo para los exámenes). Estas medidas tienen luego sus efectos, como ya sucedió en Quebec (Canadá) donde tras un acuerdo similar el número de diagnósticos se multiplico exponencialmente. En relación al autismo sabemos que el tratamiento farmacológico ofrece pobres resultados y quizás sea un factor a considerar para entender un menor interés de algunos de estos lobbies.

Explíquenos esta frase de su libro: “Es curioso que en Estados Unidos se medique al 14% de los niños cuando el trastorno afecta sólo al 6%. Y que un alto porcentaje sean negros, chicanos o hispanos”.

Pensar el TDAH al margen de las condiciones sociales, familiares y educativas es una ingenuidad. El profesor Alan Sroufe de la Universidad de Minnesota dirigió un estudio desde 1975, en el que siguieron a 200 niños que nacieron en la pobreza y constataron cómo el ambiente del niño predice el desarrollo de problemas de TDAH. En marcado contraste, la medición de anomalías neurológicas al nacer, del C.I., y del temperamento infantil no predicen un TDAH.

Usted habla de la existencia de un “marketing de medicamentos” según el cual el TDAH no medicado implica riesgos relevantes: fracaso escolar, conflictividad social, drogodependencia.

El estudio más serio hecho hasta el momento es el Estudio de Tratamiento Multimodal de Niños con TDAH (MTA) realizado por el NIMH (National Institute of Mental Health) la agencia de investigación biomédica y del comportamiento más importante de los EE.UU.. Fue diseñado para probar si los niños diagnosticados con TDAH tienen mejores resultados cuando son tratados con medicamentos u otros abordajes. Tras el análisis inicial de 14 meses donde se comprobó la mejora con medicamentos se constató a medio y largo plazo que ya no había diferencias en el comportamiento entre niños que fueron medicados y los que no lo eran. Pero los datos sí que mostraron que los niños que tomaron los medicamentos durante 36 meses sufrieron una una pérdida de peso y un descenso del crecimiento. No hay ninguna evidencia probada de que la ausencia de medicación comporte fracaso escolar o drogodependencias. Lo que sí hay verificado es que los adolescentes que toman psicoestimulantes durante largos periodos tienden a tomar anfetaminas posteriormente ya que se trata de un mismo principio activo.

La Vanguardia, 16/02/2015.

Significado de la bandera de México

24 DE FEBRERO

Qué es la Bandera de México

La bandera de los Estados Unidos Mexicanos es uno de los símbolos patrios de este país. Es la insignia nacional de México más reconocida a nivel internacional.

La bandera mexicana consiste en un rectángulo dividido en tres franjas verticales del mismo tamaño, cada una de un color distinto. De izquierda a derecha: verde, blanco y rojo.

En el centro de la franja blanca, con un diámetro de tres cuartas partes del ancho de la franja, se encuentra el escudo de armas de la nación.

La proporción entre el ancho y el largo de la bandera es de cuatro a siete. La bandera podrá llevar una especie de lazo o corbata de los mismos colores, al pie de la moharra.

A lo largo de la historia republicana, la bandera mexicana ha tenido distintas configuraciones y disposiciones de sus elementos.

La que hoy en día reconocemos como la bandera oficial de esta nación es la que fue adoptada el día 16 de septiembre de 1968, de la cual, por ley, existe un modelo en el Archivo General de la Nación y otro en el Museo Nacional de Historia.

Desde 1940 se conmemora oficialmente como Día de la Bandera el 24 de febrero.

Historia de la bandera de México

La bandera de México a lo largo de su historia ha sufrido diversas modificaciones, todas importantes y representativas de cada momento, hasta llegar al diseño que se conoce en la actualidad.

Desde la época prehispánica los diversos grupos sociales que ya habitaban en México acostumbraban a hacer uso de estandartes como símbolos alusivos a sus gobernantes.

Luego, durante la colonización de los españoles se desarrolló la guerra independentista denominada «Grito de la Independencia», por parte del pueblo mexicano, el cual fue dirigido por Miguel Hidalgo y Costilla en el año 1810.

En ese momento se reconoció como primer estandarte o bandera de México el emblema de la Virgen de Guadalupe.

Después, en el año 1813 fue diseñado otro estandarte, de color blanco con una cenefa de cuadros azules y blancos y, en el medio, la imagen de un águila posando sobre un nopal y a su alrededor una frase escrita en latín, que en español se traduce de la siguiente manera “Con los ojos y las uñas igualmente victoriosas”.

En el año 1821 cuando México ya era una nación independiente, se dice que el general Agustín de Iturbide se basó en los colores dela bandera del Ejercito Trigarante o Ejército de las Tres Garantías, verde, blanco y rojo, con el fin de diseñar la bandera del Primer Imperio Mexicano.

Este diseño ya colocaba colores verde, blanco y rojo en franjas verticales y, en la franja blanca el escudo del águila con una corona. Esta bandera fue proclamada como oficial por de Iturbide el 2 de noviembre de 1821 y estuvo vigente hasta la abolición del imperio en el año 1823.

Más tarde, en 1823 el Congreso Constituyente decretó que el Escudo colocado en la bandera debería ser un águila de perfil posando sobre un nopal y devorando una serpiente. Esta vez, el águila no tendría corona.

Años después, durante el imperio de Maximiliano I de México se realizó otra modificación a la bandera, se mantuvieron los colores pero, se ajustaron sus proporciones y fueron colocadas cuatro águilas devorando a una serpiente en cada esquina de la bandera. Este diseño solo estuvo vigente hasta el año 1867.

Durante 1880 y 1916, tiempo en el que estuvo en el poder el General Porfirio Díaz, se hizo otra modificación al escudo nacional.

Esta vez el águila aparecía de frente, ligeramente de perfil hacia el lado izquierdo, con las alas extendidas devorando una serpiente mientras se apoya sobre un nopal adornado con una rama de olivo y encino.

En el año 1968 se adopta el último diseño de la bandera de México, aprobada por decreto el 16 de septiembre de ese año y, confirmada por la ley el día 24 de febrero de 1984. En esta oportunidad se renovó el Escudo Nacional bajo el diseño de Jorge Enciso.

Elementos de la bandera

Colores

La bandera de México tiene tres colores a cada uno de los cuales se ha asignado un significado distinto y, de hecho, se han interpretado de manera distinta en diferentes épocas.

En un inicio, se consideraba que el verde representaba la independencia de España, el blanco la pureza de la religión católica y el rojo la unión.

Vea también Día de la independencia de México.

Esta interpretación variaría con la secularización del país, operada por el presidente Benito Juárez. Así que se atribuyó al verde el significado de la esperanza, al blanco el de la unidad, y al rojo el de la sangre derramada por los héroes de la nación.

Otra interpretación, por su parte, propone que el verde simboliza la esperanza, el blanco la pureza y el rojo la religión.

Escudo

El escudo de armas de México, ubicado en la franja blanca de la bandera, se inspira en la leyenda de la fundación de México-Tenochtitlán. Según esta, el dios Huitzilopochtli le encomendó a los mexicas, pueblo originario de Aztlán, fundar una ciudad en el lugar donde hallaran un águila posada en un nopal devorando una serpiente, pues en esa tierra tendrían riqueza y poder.

Trescientos años anduvieron por el mundo hasta que encontraron la señal. Y allí, donde hoy se encuentra el valle de México, fundaron la ciudad de México-Tenochtitlán. Este evento es reconocido como la fundación de México.

Vea también Escudo de México.

Bandera de México. En: Significados.com. Disponible en: https://www.significados.com/bandera-de-mexico/ Consultado: 25/02/2021.

La Conquista de Granada por los Reyes Católicos

LA RENDICIÓN DE BOABDIL

2 DE ENERO

Tras casi diez años de guerra, en 1491 los Reyes Católicos pusieron sitio a la capital del reino nazarí de Granada. Su caída era cuestión de tiempo, y Boabdil, el sultán granadino, sólo tenía una opción: rendirse.

Redacción Historia National Geographic

La caída del último enclave musulmán de Europa occidental parecía compensar la conquista de Constantinopla por los turcos otomanos, que había tenido lugar en 1453, o su más reciente ocupación de Otranto, en el año 1480. El mismo papa Inocencio VIII acudió a la iglesia de Santiago de los Españoles y ofició una misa en celebración de la victoria. Festejada en toda Europa, la conquista de Granada había puesto fin a diez años de guerra entre la Corona de Castilla y el emirato gobernado por la dinastía nazarí.

Foto: Wikicommons

Al pie de las murallas de Granada se hizo efectiva la rendición musulmana con la entrega de las llaves de la ciudad por parte de Boabdil a los Reyes Católicos. Las condiciones de la capitulación se recopilaron en las llamadas Capitulaciones de Granada. Así imaginó y plasmó la escena Francisco Pradilla en 1882.

Entre el 27 de diciembre de 1481, fecha en que los nazaríes ocuparon Zahara, y el 2 de enero de 1492, día de la ocupación de Granada, ambas potencias libraron una contienda de carácter muy distinto a las que hasta entonces habían protagonizado. En efecto, Isabel I de Castilla, al contrario de lo que había sucedido en tiempos de su padre Juan II y su hermano Enrique IV, no sólo tenía en mente obtener varias victorias en el campo de batalla, sino que pretendía algo mucho más ambicioso: acabar de una vez por todas con el poder islámico en la Península.

La Conquista de Málaga

La cruenta conquista de Málaga (en agosto de 1487) privó al territorio sureño de su principal puerto y acabó para siempre con el espejismo de una posible ayuda militar de los reinos musulmanes del Magreb. La toma de Baza, en el otro extremo del reino, marcó asimismo un punto de inflexión. Quedaba claro que no se trataba de una guerra tradicional, basada en campañas veraniegas: aquella era una guerra total. Sólo continuaban resistiendo Granada y algunas escasas comarcas circundantes, y fue en esta zona en la que se concentraron Fernando e Isabel. Ambos esposos, los Reyes Católicos, habían establecido pactos secretos con el rey granadino Boabdil por los que éste se comprometía a rendir la capital tan pronto como las circunstancias lo permitiesen.

Foto: Wikicommons

Al último sultán granadino le tocó vivir un periodo convulso en el que tuvo que afrontar sangrientas luchas por el poder entre diferentes facciones de Granada así como la larga ofensiva militar de los Reyes Católicos.

Sin embargo, llegado el momento, Boabdil no pudo, o no quiso, cumplir con su parte del trato. La existencia en Granada de un sector intransigente, cerrado a toda negociación, le impedía revelar el acuerdo y le obligaba a mantener la guerra hasta el final, esperando, quizás, una intervención exterior que nunca habría de llegar, pues los imperios islámicos más fuertes estaba demasiado alejados geográficamente e interesados en sus propios asuntos.

Foto: Wikicommons

Las Capitulaciones de Granada fueron muy ventajosas para Boabdil y sus súbditos, pues estipulaban el perdon para todos los resistentes, el respeto a sus propiedades, leyes, lengua e incluso religión. Sin embargo, poco tiempo más tarde, debido a diversas presiones, todo fue papel mojado y la corona impuso nuevos gravámenes e intentó convertir al cristianismo a los musulmanes.

La presión de las fuerzas combinadas de Castilla y Aragón se dirigió frontalmente sobre la capital a fin de acabar con la resistencia mediante un solo golpe. En el mes de julio, en pleno bloqueo de Granada, un incendio arrasó el campamento de los reyes; según algunas fuentes, la propia Isabel estuvo a punto de morir carbonizada en su tienda, donde al parecer se inició el fuego.

Isabel, en vez de ordenar su desalojo, mandó levantar una nueva población, que tomó el llamativo nombre de Santa Fe. Desde esta estratégica posición las tropas castellanas podían realizar continuas razias sobre los desprevenidos pobladores de la Vega, que rápidamente fueron abandonando sus casas para protegerse tras las fortificaciones granadinas. Así, no sólo se privaba a los nazaríes de provisiones, sino que los sitiadores se aseguraban de que, al aumentar sin tregua la población refugiada tras las murallas de Granada, el hambre se apoderaría rápidamente de la ciudad.


El conocido como «castillo rojo» domina toda la ciudad de Granada y fue la residencia de la dinastía nazarí desde el siglo XIII. De hecho en ella nació el propio Boabdil, el último sultán.

Asedio de Granada

Los musulmanes, perdidas todas las esperanzas, se veían abocados a un durísimo asedio, que podía concluir como el de Málaga, con la muerte y la esclavitud de buena parte de la población. El final llegó por el hambre, por la presión militar y, por supuesto, por el soborno a varios notables cortesanos nazaríes, a los que se prometió conservar sus propiedades y su posición social y concederles determinadas mercedes.

El 25 de noviembre de 1491 se formalizaban las condiciones de rendición o capitulaciones en el campamento real de la Vega, cerca de Santa Fe. El 2 de enero de 1492 las tropas cristianas entraron en la ciudad, precedidas por varios destacamentos que tomaron las principales fortalezas y torres del recinto amurallado.

Patronato y Conjunto Monumental de la Alhambra y el Generalife

National Geographic

La Conquista de Granada por los Reyes Católicos/Diciembre/2019.

Día de la Hispanidad

12 DE OCTUBRE

La hispanidad se refiere a la generalización del carácter de los pueblos de lengua y cultura hispánica, o sea, aquellos pertenecientes o relativos a España y a los países y culturas de habla española.

Hispanidad deriva de la palabra hispánico, del latín hispanicus, término usado por los romanos para señalar aquellos que pertenecían a la Antigua Hispania, actualmente la península Ibérica.

Los romanos empezaron a conquistar la península Ibérica desde el año 218 a. de C. terminando 200 años después con diez años de Guerras Cántabras.

La hispanidad también se refiere a la comunidad o grupo de habla española y lo relacionado al término criollo¹.

El Día de la Hispanidad es celebrado por España el 12 de octubre. Originalmente, esta celebración se introdujo en el año 1913 como la Fiesta de Raza por el español Faustino Rodríguez-San Pedro (1833-1925), levantando desde entonces controversias en el mundo hispanohablante.

Fue el escritor y filósofo español Miguel de Unamuno (1864-1936) el que introduce la palabra “hispanidad” en el año 1910, pero es solo en el año 1926 cuando comienza a ser usado ampliamente, y Unamuno publica en 1927 el libro Hispanidad en Buenos Aires, Argentina.

El embajador español en Argentina, Ramiro de Maeztu (1875-1936), consolida el término “hispanidad” en el año 1937 con su libro En defensa de la hispanidad, apelando que si la cristiandad caracteriza a todos los pueblos cristianos, entonces sería correcto usar la palabra hispanidad para referirse a todos los pueblos hispánicos.

La Academia Española de la Lengua comenzó a celebrar oficialmente el Día de la Hispanidad en el año 1953, en Madrid.

En Significados.com (Adaptado) https://www.significados.com/hispanidad/ – 02/01/2020.


¹ El término “criollo” era usado originalmente para designar a los descendientes europeos o africanos nacidos y naturalizados en el continente americano o también llamada erróneamente Indias orientales. El origen de la palabra difiere si la fuente es española o portuguesa: según las fuentes españolas, “criollo” viene de “crío” que es como designaban los españoles a sus hijos nacidos en América; según las fuentes portuguesas, “criollo” viene de “crioulo” que era la forma en que los portugueses designaban a los esclavos nacidos en América.


EL 12 DE OCTUBRE

El día 12 de octubre se conmemora el encuentro entre el mundo europeo y la pluralidad de las culturas aborígenes del actual continente americano, que se produjo en el año 1492, fecha en que Cristóbal Colón arribó a las costas de América.

Hasta entonces, Europa y América desconocían mutuamente la existencia de la otra. De hecho, el navegante genovés, al trazar su ruta hacia la India, pensaba que llegaría a la costa occidental del subcontinente asiático, y por eso bautizó a estas tierras como las Indias Occidentales. Nunca, en vida, llegó a enterarse de que el lugar al que había llegado era en realidad un inmenso continente, que solo tiempo después cartografió Américo Vespucio.

La celebración del 12 de octubre nace con la idea de conmemorar el encuentro y fusión entre distintas culturas, formas de hablar y entenderse, de ver e imaginar el mundo, que se produjo entre los indios americanos, habitantes aborígenes del continente, y los europeos. Este día supone el nacimiento de una nueva identidad y patrimonio cultural, producto de la colonia.

La denominación que ha sido más empleada históricamente (aunque hoy en día muchos países no la usen) fue la inicial “Día de la Raza”.Fue utilizada por primera vez en 1914.

Este festejo fue creado en sus inicios por el ex ministro español Faustino Rodríguez-San Pedro, quien a la postre era el presidente de la Unión Iberoamericana.

Sin embargo, cada país, en función de sus procesos sociales, políticos e históricos, ha adaptado la lectura e interpretación del hecho histórico efectivo del arribo de Cristóbal Colón y del hombre europeo al continente americano de acuerdo a su concepción de la historia.

Así, en algunos países, el 12 de octubre es considerado un día festivo o feriado, pese a que los críticos sostienen que en este día no hay nada que celebrar, pues supuso el inicio del genocidio, la destrucción, la humillación y el saqueo de América por parte de Europa.

Para los defensores de festejar el 12 de octubre, sin embargo, no se puede valorar adecuadamente el pasado si no se lo comprende. Por ello, consideran que el 12 de octubre, independientemente de lo que ocurrió después, constituye un hito en la historia de la humanidad y debe ser conmemorado para recordar de donde venimos.

El 12 de octubre es celebrado en los países hispanoamericanos, pero también en Estados Unidos y España. Dependiendo del país, este festejo recibe diferentes nombres. A saber:

Día de la Raza y Descubrimiento de AméricaMéxico
Día de la RazaHonduras
Día de la Raza y la HispanidadColombia
Día de la Hispanidad o Día de Fiesta NacionalEspaña
Día de la HispanidadEl Salvador
Día de las AméricasUruguay
Día de las CulturasCosta Rica
Día de Respeto a la Diversidad CulturalArgentina
Día de la Identidad y la Diversidad CulturalRepública Dominicana
Día de los Pueblos Originarios y del Diálogo InterculturalPerú
Día de la Interculturalidad y la PlurinacionalidadEcuador
Día del Encuentro de Dos MundosChile
Día de la Resistencia IndígenaVenezuela, Nicaragua
Día de la DescolonizaciónBolivia
Columbus Day (día de Colón)Estados Unidos

Significados.com (Adaptado) – https://www.significados.com/12-de-octubre/

Mantener una rutina de tareas diarias, principal consejo psicológico para el confinamiento

El director clínico del Servicio de Atención Psicológica de la UMA, Miguel Ángel Rando, frente a su ordenador en casa

Universidad de Málaga

El director clínico del Servicio de Atención Psicológica de la Universidad de Málaga subraya la importancia de distribuir el día en diferentes actividades, ya sean profesionales, domésticas o sociales

La actual situación de confinamiento que desde el pasado 14 de marzo se está viviendo en todos los hogares españoles ha supuesto un cambio brusco en el estilo de vida y algo totalmente desconocido en los hábitos de comportamiento. Así lo afirma el psicólogo de la Universidad de Málaga Miguel Ángel Rando, quien advierte de que esta nueva situación puede, por tanto, afectar directamente en el estado de ánimo.

El director clínico del Servicio de Atención Psicológica de la Universidad de Málaga (SAP) recomienda mantener una rutina de trabajo o de tareas dentro del confinamiento, adaptada al nuevo escenario. “Los humanos funcionamos muy bien con rutinas conocidas y, aunque es la primera vez que estamos viviendo un estado de este tipo, es aconsejable, por ejemplo, mantener un horario de trabajo lo más estable posible, habilitar una habitación o zona concreta en la casa o cambiarnos de ropa antes de ponernos a trabajar delante del ordenador, en lugar de quedarnos en pijama”, explica Rando, que también destaca la necesidad de establecer periodos de descanso, ya que el trabajo frente a una pantalla es monótono y cansa más.

En este sentido, el experto añade la importancia de distribuir el día en diferentes tareas: profesionales, domésticas y sociales, manteniendo una cierta disciplina, pero sin ser esclavos del reloj ni de la planificación, sino simplemente como estructura de funcionamiento.

Superada la primera semana de aislamiento, Rando señala que probablemente muchas de estas primeras tareas propuestas ya se hayan concluido, por ello insiste en la importancia de emprender nuevos proyectos, en especial, actividades que requieran atención y concentración y que fomenten el contacto social, bien en familia como hacer un puzle, ver series o escuchar música, o través de las nuevas tecnologías, manteniendo la comunicación con amigos. “No hay que olvidar tampoco buscar momentos de soledad, estar a solas nos vendrá bien y nos hará reconfortarnos”, añade.

Ansiedad

A pesar de todas estas medidas para paliar los efectos del confinamiento, el director clínico del SAP asegura que los síntomas de ansiedad (irritabilidad, insomnio, agitación…) aparecerán, puesto que nos enfrentamos a una situación desconocida para la que no se estaba preparado. En este sentido, informa de que es normal que se manifiesten estos síntomas y que lo importante es admitirlos y no interpretarlos como una señal de empeoramiento ni, mucho menos, de enfermedad.

Como solución, Rando propone lo primero, esto es, expresar dichos sentimientos y aceptarlos, así como probar a realizar actividades distintas: por ejemplo, la relajación o la meditación; o simplemente mediante hábitos que provoquen un estado de calma como leer, oír música, etcétera.  

Miedo

Según este psicólogo de la UMA uno de los principales enemigos de la ansiedad es el miedo y uno de los factores que lo desencadena es la sobreinformación, especialmente aquella que tiende a ser sensacionalista. “No es necesario estar a todas horas consumiendo noticias. Hay que evitar las que se publican en redes sociales, donde abundan los bulos o la información politizada. Pero, lo más importante, es no propagar el virus del miedo y la crispación”, aconseja.

Profesionales cualificados

Con todo, Miguel Ángel Rando apuesta por el trabajo de profesionales cualificados como los psicólogos clínicos o sanitarios, que pueden establecer sesiones on line o contacto telefónico, para ayudar tanto a personas con trastornos psicológicos previos como a aquellas que lo necesiten en este periodo de aislamiento.

El Servicio de Atención Psicológica de la Universidad de Málaga fue el primero de estas características que se instaló en España en el año 1986, y forma parte de la Asociación Española de Servicios Psicológicos y Psicopedagógicos Universitarios (AESPPU).  Durante el confinamiento mantiene su actividad, aunque de forma no presencial, recibiendo hasta el momento, según destacan, numerosas consultas referidas a situaciones de ansiedad.

Asimismo, ha puesto a disposición de la comunidad universitaria una serie de recomendaciones para las personas mayores ante esta situación provocada por el COVID-19 y continúa trabajando con propuestas para ocupar el tiempo libre y evitar el miedo.

Disponible en: https://www.uma.es/sala-de-prensa/noticias/mantener-una-rutina-de-tareas-diarias-principal-consejo-psicologico-para-el-confinamiento/

Universidad de Málaga – Publicación: 26-03-2020

¿Cómo inculcar la práctica de los derechos humanos en educación?

Adalberto Pino Rojas

En mi época de estudiante, todavía se nos impartía la asignatura de Filosofía que incluía el estudio de la ética, la lógica y la axiología. En los últimos años, estas asignaturas fueron eliminadas del pensum de secundaria y, en su lugar, se presentaron charlas o seminarios sobre valores, por lo general, de manera casual por tratarse de las festividades del colegio. A mi juicio, la falta de rigor académico y lo esporádico de su abordaje, han hecho que decaiga la formación ética y deontológica del estudiante en formación.

De hecho, se volvió notorio en el comportamiento del niño y del adolescente, por ejemplo asumen actitudes irrespetuosas, indecorosas, y deshonestas por citar algunas. Ahora bien, se impulsaron los derechos del niño y del adolescente, algo justo y necesario para el establecimiento de relaciones respetuosas entre los adultos y este grupo de la sociedad civil. Sin embargo, advierto que se insiste en los derechos soslayando los deberes. El adolescente ahora exige sus derechos, tacha a sus docentes y mayores, pero haciendo caso omiso de sus obligaciones.

Para el caso ecuatoriano, se halla el “Código de la niñez y adolescencia”, en vigencia desde el 2003, difundido a todo nivel y, de manera particular, en los establecimientos educativos, en donde, el “Código de convivencia” de las instituciones recoge en su articulado los derechos del adolescente, entre ellos el derecho a la educación, a la salud, al buen vivir, a no ser discriminado, entre otros, y son discutidos con los integrantes de la “Comunidad Educativa” (padres, maestros, estudiantes y miembros prestantes de los gobiernos locales e instituciones de servicio público, como la Junta Parroquial, la Tenencia Política, el personal de los dispensarios médicos, entre otros estamentos públicos). Estos sujetos sociales están convocados para participar en la construcción comunitaria del Código de convivencia escolar.

Sin embargo, luego de realizar los compromisos de cada uno de las partes de la comunidad educativa, el código es apelado en la práctica para reclamar derechos, pero no se lo menciona de la misma manera al momento de cumplir los deberes y acuerdos. De todas formas, el contar con un marco de derechos y deberes ciudadanos es un medio idóneo para inculcar los derechos humanos en el estudiantado.

Desde el 2015 en Ecuador, se reintegró en el pensum como asignatura optativa “Desarrollo del Pensamiento Filosófico” para segundo de bachillerato, asignatura que se presta para reflexionar sobre temas de derechos y para analizar casos en los que se presentan dilemas éticos o morales a resolver. A partir de allí, se construye un marco teórico y práctico en el que se va desde la práctica a la teoría y viceversa, en una dinámica dialéctica de reflexión – acción – reflexión. Es por tanto, otro medio para inculcar derechos humanos.

Otro medio viene a ser la misma Ley de Educación, que, en su parte pertinente, hace referencia a evitar y contrarrestar conductas agresivas, abusivas o lo que en la actualidad se ha denominado Bullyng, acoso sexual, entre otros. La deshonestidad académica es otro contravalor que está siendo cuestionado y sancionado, para preservar el derecho a esperar honestidad en la conducta de los otros, llámense compañeros, docentes, directivos o padres.

El aula y su dinámica cotidiana brinda múltiples oportunidades para que el docente plantee reflexiones sobre derechos humanos, en un sentido amplio, como es el derecho que tiene la comunidad educativa de rechazar los comportamientos que buscan entorpecer la actividad académica, que pretendan dañar los bienes públicos, o que intenten defraudar a cualquiera de los integrantes de la comunidad. Por ejemplo, si se destruyen textos, laboratorios o materiales se atenta contra los derechos de las siguientes generaciones de contar con esos recursos, lo cual va, asimismo, en contra de sus derechos al buen vivir. Crear el caos y la indisciplina atenta contra el derecho de los otros a contar con un ambiente tranquilo y estimulante para estudiar.

Dentro de las políticas públicas y de educación, se introdujeron dos textos muy importantes, a saber: “El Código de la Niñez y Adolescencia” y “El libro de valores”. Dichos textos plantean claramente los derechos humanos para ser tratados desde los primeros años de educación. En ese contexto, los derechos de niños, niñas y jóvenes están claramente señalados y en otros casos subsumidos en los derechos fundamentales y universales.

El quid del asunto es encontrar medios idóneos de trasmisión a la población estudiantil. De hecho, está consagrado en toda la ciencia humana y en particular en la pedagogía y didáctica “El Ejemplo”. El aula, los patios, las reuniones docentes y administrativas son el medio en el que se deben tener presentes los derechos humanos y desde ahí, incluirlos a la vida cotidiana, tanto pública como privada, lo cual, significa un gran compromiso personal y profesional. Desde luego, algo que a veces se olvida, es que toda la comunidad educativa es sujeto de derechos, es decir: los alumnos, los docentes, los padres de familia y el colectivo social. Recalco que en nuestro medio se ha enfatizado sobreproteger al joven con los derechos y en ocasiones, en estos último tiempos, los docentes hemos sido hasta cierto punto rebajados a un segundo plano en cuanto a nuestros derechos por la supremacía que se le da a los derechos del adolescente.

Los profesores que hemos pasado las cinco décadas vemos que, en cuanto a urbanidad y buenas costumbres, una gran proporción de adolescente manifiestan un trato frio, a veces osco y displicente con aquel que exige y demanda buena conducta y atención en las actividades áulicas. Sin embargo, el deber del que se funge como motivador, asesor o guía, es insistir que la vigencia de los derechos es una vía para la buena convivencia humana, para que haya cabida para todos, tolerancia para las subculturas y minorías sociales. Un colegio es una micro sociedad en la que se presentan muchas de las fricciones que se encuentran en la sociedad ampliada: chicos y chicas diferentes, con opciones particulares en los político, social y sexual. Existen confrontaciones raciales y sociales por religión, política, economía etc. Por tanto, es necesario estar atentos a toda esta dinámica social para que en ese entorno se “enseñen derechos” y “deberes”, ya que si solo insistimos en los primeros la formación humanística sería sobreprotectora y coja, dejando fuera de balance el comportamiento humano.

Por su parte, un medio de intervención de prestantes miembros de la comunidad educativa tiene lugar para la resolución pacífica de controversias. El uso de seminarios, video foros, paneles, invitados de honor etc., serían los medios al alcance para inculcar, fomentar y ejercer la práctica de los derechos humanos, que, luego debe traducirse en comportamiento ciudadano, en participación sociopolítica, en definitiva en un ingrediente para “El Buen Vivir” como premisa que plantea un desarrollo armónico de la sociedad y de los pueblos, y que lo consagra nuestra constitución Ecuatoriana.

Comunidad de educadores de la Red de Docentes IB – Formaciónib. Disponible en http://www.formacionib.org/noticias/?Como-inculcar-la-practica-de-los-derechos-humanos-en-educacion. Consultado: 10/01/2020.

Salud en Riesgo

EPOC

Un estudio del Royal Devon and Exeter Hospital llevado a cabo en fumadores de mediana edad con arrugas profundas mostró un resultado inesperado. Aquellos con el rostro muy marcado por arrugas tuvieron cinco veces más riesgo de padecer de trastornos pulmonares que los que presentaban una piel más lisa. El tener arrugas fue asociado con un grupo de síntomas conocido como Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), que designa una serie de enfermedades crónicas y progresivas, que bloquean las vías de ingreso del oxígeno en los pulmones y restringen su circulación en el resto del cuerpo.

El trabajo se realizó sobre ciento cuarenta y nueve personas y sugiere que algunos individuos podrían tener una susceptibilidad genética a las arrugas y a la EPOC. Y que la piel de la cara podría ser un indicador del riesgo de esta enfermedad.

El enfisema también está asociado con una pérdida de elasticidad en los pulmones análoga al proceso que hace que la piel se arrugue.

Menos del 2% de los latinoamericanos que padecen EPOC lo saben […]. Es una enfermedad que progresa durante décadas en silencio. […] En la Argentina ocasiona seis mil muertes anuales. La organización Mundial de la Salud estima que la EPOC será la tercera causa de muerte en el mundo en 2020.

Es sabido que el hábito de fumar causa el prematuro envejecimiento de la piel y la mayoría de los casos de la EPOC. Sin embergado, no todos los fumadores la desarrollan. […].

Los investigadores ingleses creen que el hábito de fumar estimula enzimas que dañan el colágeno y el tejido elástico de la piel. Y aconsejan utilizar las arrugas faciales como signo precoz de la susceptibilidad a la EPOC, tal como la dificultad para respirar.

http://www.lanacion.com.ar (Adaptado) – Argentina, junio/2006.

(En Dominio – Curso de Perfeccionamiento – Nivel C. Madrid: Edelsa, 2011.)

El poder tiene miedo de Internet

Entrevista

Manuel Castells – Profesor de Sociología

Si alguien ha estudiado las interioridades de la sociedad de la información es el sociólogo Manuel Castells (Hellín, 1942). Su trilogía La era de la información: economía, sociedad y cultura ha sido traducida a 23 idiomas. Es uno de los primeros cerebros rescatados: volvió a España, a dirigir la investigación de la Universitat Oberta de Catalunya, en 2001, después de haber investigado e impartido clases durante 24 años en la Universidad de California, en Berkeley. Una de sus investigaciones más reciente es el Proyecto Internet Cataluña, en el que durante seis años ha analizado, mediante 15.000 entrevistas personales y 40.000 a través de la Red, los cambios que Internet introduce en la cultura y la organización social, y acaba de publicar, con Marina Subirats, Mujeres y hombres, ¿un amor imposible? (Alianza Editorial), donde aborda las consecuencias de estos cambios.

Pregunta. Esta investigación muestra que Internet no favorece el aislamiento, como muchos creen, sino que las personas que más chatean son las más sociables.

Respuesta. Sí. Para nosotros no es ninguna sorpresa. La sorpresa es que ese resultado haya sido una sorpresa. Hay por lo menos 15 estudios importantes en el mundo que dan ese mismo resultado.

P. ¿Por qué cree que la idea contraria se ha extendido con éxito?

R. Los medios de comunicación tienen mucho que ver. Todos sabemos que las malas noticias son más noticia. Usted utiliza Internet, y sus hijos, también; pero resulta más interesante creer que está lleno de terroristas, de pornografía… Pensar que es un factor de alienación resulta más interesante que decir: Internet es la extensión de su vida. Si usted es sociable, será más sociable; si no lo es, Internet le ayudará un poquito, pero no mucho. Los medios son en cierto modo la expresión de lo que piensa la sociedad: la cuestión es por qué la sociedad piensa eso.

P. ¿Por miedo a lo nuevo?

R. Exacto. Pero miedo, ¿de quién? De la vieja sociedad a la nueva, de los padres a sus hijos, de las personas que tienen el poder anclado en un mundo tecnológico, social y culturalmente antiguo, respecto de lo que se les viene encima, que no entienden ni controlan y que perciben como un peligro, y en el fondo lo es. Porque Internet es un instrumento de libertad y de autonomía, cuando el poder siempre ha estado basado en el control de las personas, mediante el de información y comunicación. Pero esto se acaba. Porque Internet no se puede controlar.

P. Vivimos en una sociedad en la que la gestión de la visibilidad en la esfera pública mediática, como la define John J. Thompson, se ha convertido en la principal preocupación de cualquier institución, empresa u organismo. Pero el control de la imagen pública requiere medios que sean controlables, y si Internet no lo es…

R. No lo es, y eso explica por qué los poderes tienen miedo de Internet. Yo he estado en no sé cuántas comisiones asesoras de gobiernos e instituciones internacionales en los últimos 15 años, y la primera pregunta que los gobiernos hacen siempre es: ¿cómo podemos controlar Internet? La respuesta es siempre la misma: no se puede. Puede haber vigilancia, pero no control.

P. Si Internet es tan determinante de la vida social y económica, ¿su acceso puede ser el principal factor de exclusión?

R. No, el más importante seguirá siendo el acceso al trabajo y a la carrera profesional, y antes el nivel educativo, porque, sin educación, la tecnología no sirve para nada. En España, la llamada brecha digital es por cuestión de edad. Los datos están muy claros: entre los mayores de 55 años, sólo el 9% son usuarios de Internet, pero entre los menores de 25 años, son el 90%.

P. ¿Es, pues, sólo una cuestión de tiempo?

R. Cuando mi generación haya desaparecido, no habrá brecha digital en el acceso. Ahora bien, en la sociedad de Internet, lo complicado no es saber navegar, sino saber dónde ir, dónde buscar lo que se quiere encontrar y qué hacer con lo que se encuentra. Y esto requiere educación. En realidad, Internet amplifica la más vieja brecha social de la historia, que es el nivel de educación. Que un 55% de los adultos no haya completado en España la educación secundaria, ésa es la verdadera brecha digital.

P. En esta sociedad que tiende a ser tan líquida, en expresión de Zygmunt Bauman, en que todo cambia constantemente, y que cada vez está más globalizada, ¿puede aumentar la sensación de inseguridad, de que el mundo se mueve bajo nuestros pies?

R. Hay una nueva sociedad que yo he intentado definir teóricamente con el concepto de sociedad-red, y que no está muy lejos de la que define Bauman. Yo creo que, más que líquida, es una sociedad en que todo está articulado de forma transversal y hay menos control de las instituciones tradicionales.

P. ¿En qué sentido?

R. Se extiende la idea de que las instituciones centrales de la sociedad, el Estado y la familia tradicional, ya no funcionan. Entonces se nos mueve todo el suelo a la vez. Primero, la gente piensa que sus gobiernos no la representan y no son fiables. Empezamos, pues, mal. Segundo, piensan que el mercado les va bien a los que ganan y mal a los que pierden. Como la mayoría pierde, hay una desconfianza hacia lo que la lógica pura y dura del mercado le pueda proporcionar a la gente. Tercero, estamos globalizados; esto quiere decir que nuestro dinero está en algún flujo global que no controlamos, que la población se ve sometida a unas presiones migratorias muy fuertes, de modo que cada vez es más difícil encerrar a la gente en una cultura o en unas fronteras nacionales.

P. ¿Qué papel desempeña Internet en este proceso?

R. Por un lado, al permitirnos acceder a toda la información, aumenta la incertidumbre, pero al mismo tiempo es un instrumento clave para la autonomía de las personas, y esto es algo que hemos demostrado por primera vez en nuestra investigación. Cuanto más autónoma es una persona, más utiliza Internet. En nuestro trabajo hemos definido seis dimensiones de autonomía, y hemos comprobado que cuando una persona tiene un fuerte proyecto de autonomía, en cualquiera de esas dimensiones, utiliza Internet con mucha más frecuencia e intensidad. Y el uso de Internet refuerza a la vez su autonomía. Pero, claro, cuanto más controla una persona su vida, menos se fía de las instituciones.

P. Y mayor puede ser su frustración por la distancia que hay entre las posibilidades teóricas de participación y las que ejercen en la práctica, que se limitan a votar cada cuatro años, ¿no cree?

R. Sí, hay un desfase enorme entre la capacidad tecnológica y la cultura política. Muchos municipios han puesto puntos Wi-Fi de acceso, pero si al mismo tiempo no son capaces de articular un sistema de participación, sirven para que la gente organice mejor sus propias redes, pero no para participar en la vida pública. El problema es que el sistema político no está abierto a la participación, al diálogo constante con los ciudadanos, a la cultura de la autonomía, y, por tanto, estas tecnologías lo que hacen es distanciar todavía más la política de la ciudadanía.

(El País – Edición impresa del Domingo, 06/01/2008.)

La violencia y las patrañas

Fernando Savater

El otro día me llamaron de un programa radiofónico para preguntarme por un tema de moda: la violencia juvenil. ¿Por qué son violentos los jóvenes actuales?», inquirió el conductor de la emisión, que pareció desconcertarse con mi respuesta: «¿Y por qué no iban a serlo? ¿No lo fueron también sus padres, sus abuelos y sus tatarabuelos?». Naturalmente ni antes ni ahora todos los jóvenes son violentos, pero en cualquier época lo han sido en suficiente número como para preocupar a la sociedad en la que vivían. Después de todo, para ser amenazadoramente violento hay en primer lugar que poder permitirse físicamente serlo y los jóvenes están en mejores condiciones a ese repecto que los veteranos del Inserso. Por eso la mayoría de las comunidades, primitivas o modernas, han desconfiado de la musculosa intransigencia juvenil y han procurado disciplinarla canalizándola hacia empleos socialmente rentables como la caza, la guerra, el deporte o el consumo dé vehículos ultrarrápidos de motor. Lo escandaloso no es realmente la violencia juvenil, posibilidad que en el fondo siempre se da por descontada y con la que muchos adultos cuentan para llevar a cabo proyectos a menudo poco edificantes, sino su ejercicio incontrolado o adverso a intereses aceptados como mayoritarios. Es entonces cuando se recurre al lamento y se buscan responsables sociales, entre los que nunca se olvida mencionar a la televisión y a los educadores. Veamos hasta qué punto con razón.En un reciente congreso sobre esta cuestión celebrado en Valencia, en el que participaron biólogos, sociólogos, políticos y tutti quanti, un experto americano se descolgó con la noticia de que si los adolescentes redujesen drásticamente su dosis cotidiana de televisión habría anualmente en USA cuarenta mil asesinatos y setenta mil violaciones menos (o al revés, da igual, después de todo se trata de una simple fantasía del buen hombre). Naturalmente, éste es el tipo de majadería seudocientífica que se convierte en un titularde prensa muy goloso y que luego es repetido por gente crédula precedido de la cantinela habitual: «Está demostrado que …». La reverencia por la televisión es tan grande que no hay efecto mágico- que no estemos dispuestos a reconocerle. Lo, mismo podríamos decir que la violencia televisiva tiene efectos catárticos y disuasorios sobre muchos, de modo que verla cinco horas al día desde la más tierna infancia ahorra por ejemplo ventisiete mil crímenes y treinta mil estupros anuales. No es extrañ que en el clima amedrenta do que fomentan estas declaraciones crezcan proyectos de censura audiovisual como el esbozado por el Gobierno en una especie de borrador de ley que se filtró en los medios de comunicación hace poco.

No voy a decir que la sobredosis de truculencia agresiva en la televisión sea inocua, ni siquiera la proliferación de simple estupidez en los programas de mayor audiencia. Tanto ahínco en la memez y la bajeza no constituye un buen síntoma. Pero ni los del GIA argelino, ni los talibanes, ni los jarraitxus, ni los neonazis, ni los que trafican con niños y luego los asesinan necesitan muchas muchas horas de televisión para aprender su barbarie. Las fantasías violentas pueblan nuestros juegos y nuestros sueños desde la infancia: lo grave es no saber cómo distinguirlas de la realidad y desconocer las razones civilizadas por las que debemos evitar ponerlas en práctica. Combatir la imaginación agresiva no resuelve el problema, porque ya sabemos, al menos desde Platón, que lo que distingue al justo del bruto no es la pureza de su fantasía, sino reconocer el mal con que se sueña y descartarlo como guía de acción en la realidad. Un psicoanalista infantil que trató sin remilgos estas cuestiones, Bruno Bettelheim, lo planteó así: «El predominio de imágenes de violencia en las películas y en la televisión estimula la descarga fortuita de violencia, mientras que al tiempo incrementa el temor a la violencia sin hacer nada por promover la comprensión de su naturaleza. Necesitamos que se nos enseñe qué debemos hacer para contener, controlar y encauzar la energía que se descarga en violencia hacia fines más constructivos. Lo que brilla por su ausencia en nuestros sistemas de educación y en los medios de comunicación es la enseñanza y promoción de modos de comportamiento satisfactorios con respecto a la violencia».

Es imposible enseñar nada válido acerca de la violencia si se empieza por considerarla un enigma de otro mundo, algo así como una posesión diabólica que sólo afecta a unos cuantos perversos. Y si la única recomendación que sabe hacerse frente a ella es la de renunciar a sus pompas y a sus obras como quien reniega del demonio, aborreciéndola por completo en pensamiento, palabra, imagen y gesto. Lo cierto (no diré «tristemente cierto» porque las cosas ciertas no son tristes, lo triste es creer en falsedades) es que la cofradía humana está constituida también por la violencia y no sólo por la concordia. ¿Acaso el uso coactivo de la violencia no resguarda las colectividades del capricho destructivo de los individuos o de la ambición de los megalómanos? ¿Acaso no se ha empleado la violencia para derrocar a las tiranías, para obligar a que fuesen atendidas las reivindicaciones de los oprimidos o para impulsar transformaciones sociales? Digámoslo claramente: un grupo humano en el que todo atisbo de violencia hubiese sido erradicado sería perfectamente inerte si no fuese impensable. Recordemos el políticamente incorrecto comportamiento de Cristo con los mercaderes del templo…

Tampoco es pedagógicamente aceptable establecer que a la violencia «nunca se ladebe responder con la violencia». Al contrario, lo adecuado es informar de que la violencia siempre acaba por ser contrarrestada con otra violencia y que en eso reside precisamente su terrible peligro aniquilador. Porque todos los hombres podemos y sabemos ser violentos: si no queremos serlo es porque consideramos nuestros intereses vitales resguardados por instituciones que no sólo representan nuestra voluntad política de concordia, sino también nuestra voluntad violenta de defensa o venganza. Apelar a la violencia particular para conseguir nuestros fines es un pecado, pero un pecado de imprudencia porque despierta el espectro feroz de la violencia general que si unas pautas racionales no controlan, nada podrá saciar salvo el exterminio mutuo. Y sin duda las instituciones democráticas no son pacíficas (es decir, incontaminadas por la violencia), sino pacificadoras: intentan garantizar coactivamente un marco dentro del cual las relaciones humanas puedan suspender sus tentaciones violentas sin excesivo riesgo de los individuos y permita que cada cual aprenda a utilizar armas de creación, persuasión o seducción, no destructivas. Por eso la desmoralización social que más fomenta la violencia proviene de ver que los violentos que actúan fuera de la ley -a veces, ay, diciendo representarla- quedan impunes o son recompensados con el éxito.

Vuelvo a la tierra, a mi tierra. En el País Vasco se han extendido una serie de patrañas peligrosas; sobre todo como pedagogía: la de que nuestra comunidad se divide sólo en pacifistas y terroristas, la de que toda violencia es igual venga de donde venga y a lo que venga, la de que quien está en prisión por haber asesinado es una víctima de su carcelero y no un culpable al que se intenta hacer desistir de su agresividad para que no hayan de ser los ofendidos quienes se tomen la justicia por su mano, la de que los jóvenes son «criminalizados» por quienes intentan evitar que cometan crímenes y no por los que les animan a cometerlos, etcétera.

El País, 13/10/1996.

Salidas de tono

Mi-Pueblito

Félix de Azúa

Los que siempre hemos vivido en ciudades olvidamos con sorprendente frecuencia que en ellas solo habita una parte, aunque no pequeña, de la población. Estamos ya tan hechos a servir al monstruo, a la metrópoli, que no comprendemos cuán inmensa es la diferencia que nos separa de la vida aldeana. A veces, empujados por la masa en la que estamos fundidos, zarandeados por un apretujamiento, embutidos en un transporte público, o espantados por la pesadilla mecánica de las calzadas, nos sobrecoge la nostalgia de una vida pueblerina, en la que (creemos) es posible el intercambio sosegado, el comercio razonable, la distracción serena. Esta nostalgia es muy peligrosa, y resulta de una grave confusión.

Y es que cuando asalta el recuerdo, la reminiscencia, suele hacerlo bajo una forma desnuda, ideal, como sueño de un futuro imposible. Pero nunca hubo, en realidad, tal vida pueblerina ideal, soñada, quimérica. Muy al contrario; es donde se fraguan las mayores brutalidades, los crímenes más atroces, y en donde pervive la intolerancia, capitaneada todavía hoy por el cura párroco, el propietario feudal, o el jefe de célula.

La ciudad, por monstruosa que sea, nació como remedio para la escuálida vida pueblerina del XIX, y cualquiera que se interese por lo que en verdad y de verdad era la vida rural a principios de siglo no tiene más que leer a Balzac, a Flaubert, a Dickens, a Jane Austen, a Valera o a Clarín, para darse cuenta de que el anonimato ciudadano, la disolución de la propia personalidad en la mesa urbana y la imperiosa necesidad de llegar a acuerdos con vecinos absolutamente desconocidos, significó la destrucción de una vida mezquina, basada en el chivatazo y el garrote, la adulación y la hipocresía.

Hay, claro está, ciudades privilegiadas que han logrado superar los horrores morales de la vida aldeana, sin por ello perder las ventajas de un espacio abierto, despilfarrado, cómodo. Son muy pocas y muy caras. En España quizá solo tenga ese carácter la ciudad de San Sebastián, extravagante cruce de balneario para madrileños, parque de atracciones comarcal y capital burocrática de Guipúzcoa. Un verdadero milagro en una nación triturada por la codicia de la gente que ganó la guerra, una gente notablemente salvaje y analfabeta. Pero, aparte de este caso, nuestras ciudades han sufrido la transformación que impuso una tiranía regentada durante cuarenta años con mentalidad ruraloide. Cuando vemos nuestras espantosas ciudades, los disparates, las ruindades, la mentecata ordenación, es preciso tener en cuenta que el General y sus mamelucos no eran hombres de ciudad. Eran la representación exacta del espíritu rural, feudal, clericalón y cicatero de los pueblos españoles isabelinos. Trataron las aglomeraciones urbanas como un contratista de pueblo interesado tan solo en corromper al secretario del ayuntamiento para levantar dos pisos más de lo debido, o enterrar una ermita románica sin que proteste el obispo pidiendo su pellizco. Esa es la terrible confusión: no entendemos que lo espantoso de la ciudad es lo que tiene de pueblo. Y queremos irnos a un pueblo.

Durante cuarenta años se construyó y urbanizó como si las ciudades fueran aldeas: grupos de casonas entre campos de labranza y cochiqueras. Pero una idiotez arquitectónica en un pueblo es relativamente fácil de subsanar. En las ciudades los afectados son millones; y la vuelta atrás, imposible. Vivimos ahora en ciudades que son libros abiertos en los que se lee y se ve con toda nitidez la encarnación real, el aspecto sincero y cierto del alma, del espíritu, del pensamiento franquista. Eso que vemos ahí, esos bloques desconchados, esas calzadas teñidas de humo grasiento, esas callejas malolientes, eso es, en su imagen visible, evidente, ciertísima, el pensamiento de la derecha española durante cuarenta años. Ése es su verdadero rostro. El otro es retórico.

De manera que no resulta extraño que nos sobrecoja el espanto y queramos escapar de la ciudad aunque sea a un pueblo, aunque sea a un pasado, aunque sea al horror de la vida aldeana del siglo XIX. Pero es una confusión. Porque de lo que queremos huir no es de la ciudad, sino de la imagen de la tiranía. Queremos huir del constante ataque del retrato del dictador, presente en todas partes, ocupando la totalidad de la ciudad, vigilando desde aquella fachada, aquella alcantarilla, aquel barrio basurero, aquel edificio singular.

En: Salidas de tono (adaptado). Barcelona: Anagrama, 1996.