Generación actual de padres

Las “cuatro heridas narcisistas”

El libro «Entre Tizas, Chips e Inteligencia Artificial«, de Susana Copertari y Fernando Avendaño (Comps.), es una travesía visual que cruza pizarrones y algoritmos, escritura y código generativo, explorando cómo la Inteligencia Artificial (IA) reconfigura herramientas, preguntas y modos de enseñar y aprender. La obra irrumpe como la IA misma –inesperada, provocadora, transformadora– e invita al pensamiento crítico. 

Su Capítulo 1, por ejemplo, trata de “cuatro heridas narcisistas”, es decir, de cuatro golpes históricos que han debilitado la idea de que el ser humano ocupa un lugar central y absoluto en el universo. Hoy se entienden como cuatro grandes descubrimientos que hiere nuestro narcisismo colectivo:

1. Copernicana: Nicolás Copérnico demostró que la Tierra no es el centro del universo, rompiendo la ilusión de centralidad cósmica: somos un planeta más en un sistema solar.

2. Darwiniana: Charles Darwin explicó la evolución por selección natural, desplazando la idea de que somos creación divina única: somos parte de la cadena evolutiva.

3. Freudiana: Sigmund Freud mostró que el inconsciente gobierna gran parte de nuestra conducta, desafiando la creencia de que somos totalmente racionales y dueños de nuestra mente.

4. Tecnológica/Cognitiva (actual): los avances en IA, neurociencia y biotecnología cuestionan la supremacía humana en el pensamiento, la creatividad y el control sobre la vida.

Según los autores, la cuarta herida nos confronta con la posibilidad de que máquinas y algoritmos superen capacidades humanas en memoria, cálculo, creatividad y hasta decisiones éticas. Estas heridas no son solo científicas, sino existenciales: cada una nos obliga a repensar qué significa ser humano y cuál es nuestro lugar en el mundo. Freud decía que cada herida es un golpe al narcisismo colectivo: primero al orgullo cósmico, luego al biológico, después al psicológico, y ahora al cognitivo-tecnológico.

Homo Sapiens Ediciones

Ángela Ruiz Robles y el Libro Digital

José Núñez

Cuando se habla del origen del e-book, todos mencionan a Michael Hart y el año 1971… pero la verdad es que, dos décadas antes, una mujer española ya había diseñado un dispositivo que podía haber cambiado la historia de la educación.

Ángela Ruiz Robles nació en 1895 en Villamanín, León. Desde joven, mostró una pasión por la enseñanza y por mejorar la forma en la que sus alumnos aprendían. No solo escribió libros sobre gramática y ortografía, sino que también dedicó su vida a innovar en el ámbito educativo.

Su idea surgió al ver a sus estudiantes cargar pesados libros y notar lo difícil que era adaptar la enseñanza a cada uno de ellos. Así nació su «enciclopedia mecánica», un dispositivo interactivo que tenía luces, botones para seleccionar opciones y hasta sonido.

Patentó su primer invento en 1949 y luego su versión más avanzada en 1962. Creó incluso un prototipo real en el parque de artillería del Ferrol1. Pero a pesar de su genialidad, ninguna empresa ni institución española quiso apoyarla.

En 1970, le llegó una oferta desde Washington para financiar su proyecto. Pero Ángela tenía la esperanza de que su país lo respaldara… y nunca lo hicieron.

La historia olvidó su nombre, pero la realidad es que Ángela Ruiz Robles fue la verdadera precursora del libro electrónico.

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  1. Ferrol es una ciudad y un municipio español situado en el norte de la provincia de La Coruña, en Galicia.  ↩︎

La Historia de Siempre

Día Internacional de las Mujeres

El 8 de marzo de cada año se conmemora el Día Internacional de las Mujeres y durante esta jornada se nos brinda la oportunidad de sensibilizar a las personas sobre las circunstancias que viven las mujeres y las niñas en cada país.

INE – Instituto Nacional Electoral, México

¡Escúchame!

In PKMundo – 18/05/2023

Chile Festeja su Independencia

8 DE SEPTIEMBRE

Editores de la Revista Think Spanish

«Aquí está el bastón, disponed de él y del mando». Con estas palabras inició Mateo de Toro y Zambrano, Gobernador de Chile en ese momento, la sesión de Cabildo Abierto a la que acudieron los máximos representantes de la ciudad y vecinos más importantes. Esta reunión, el 18 de septiembre de 1810, era el primer paso hacia la independencia de su país: los chilenos unidos por el amor que tenían hacia su tierra, proclamaban su independencia de España, aunque tendrían que luchar un tiempo más para lograr su libertad total, ya que esta se concretó ocho años después (el 12 de febrero de 1818, luego de la Batalla de Maipú). Cada 18 de septiembre el pueblo chileno conmemora un nuevo aniversario de la Independencia nacional en las llamadas Fiestas Patrias. Cada 18 de septiembre festejan el nacimiento de Chile como una nación independiente, libre y con identidad propia.

¡A pura fiesta! Las Fiestas Patrias duran toda una semana, comenzando el 18. Estos días en general son feriados y los chilenos disfrutan de desfiles, bailes, juegos, música, comidas típicas y otras exhibiciones de orgullo nacional. En los desfiles, los «huasos» (campesinos a caballo), ataviados con sus vestimentas de gala, participan de los rodeos que se organizan para la ocasión.

Muchas de las celebraciones se organizan en «ramadas» o «fondas» cuyom origen data de aquella época: estos lugares de entretenimiento del pueblo, que se establecían en terrenos abiertos y donde se reunían a bailar, comer y distenderse.

Los músicos se instalaban en carros generalmente techados con caña o paja, y tocaban sus instrumentos para atraer compradores a las mesas cubiertas con tortas, licores y otras delicias. Hoy en día, rescatando la tradición e imitando las de entonces, las ramadas se arman temporalmente en fincas, predios o edificios abiertos con las terrazas cubiertas con paja y ramas de árboles y adornados con guirnaldas. Allí se ubican sillas y mesas dejando un lugar amplio para el baile: entre cumbias, polcas y cuecas, se ofrece una gran variedad de comidas típicas que incluye el asado, las empanadas y la chicha.

¡A jugar! Una de las características de estas fiestas es la cantidad de juegos tradicionales que se practican. Para nombrar solo algunos, «el palo ensebado» es uno de los preferidos: consiste en un palo de madera de cinco a seis metros de alto enterrado en la tierra, que se unta con grasa y que debe ser trepado por los competidores que, resbalando una y otra vez, luchan por alcanzar el premio que está en la cima. Otro de los juegos tradicionales es la «carrera de sacos»: los competidores corren metidos en bolsas o sacos de apillera.

Otros como el trompo, la rayuela, la pallana y las bolitas, también convocan a grandes y chicos. Y los juegos no solo están en la tierra sin también más arriba: durante toda esta semana patria, el cielo chileno se cubre de formas y colores en continuo movimiento. Es el reinado del «volantín» o barrilete, una de las actividades más populares.

En Leia & Pense em Espanhol – Alta Books Editora, 2011. (Trad. Isabella Nogueira).

Los docentes en el centro de la recuperación de la educación superior

Foto de ThisIsEngineering en Pexels

Por Francesc Pedró

Desde el inicio de la pandemia la mayor parte de los esfuerzos de los sistemas de educación superior de todo el mundo se han centrado en garantizar la continuidad pedagógica, preservando por encima de todo el derecho a la educación de los estudiantes. Las cuestiones vinculadas a la conectividad, el apoyo pedagógico y financiero y, progresivamente, también el apoyo socio emocional se han convertido en los principales ejes de trabajo de gobiernos e instituciones. En este contexto, la atención a las necesidades específicas de los docentes de educación superior ha quedado en un segundo plano, excepto en aquellos ámbitos en los que era imprescindible apoyarles para garantizar la continuidad pedagógica.

La perspectiva de una vuelta progresiva a las aulas, por una parte, y la esperanza en un proceso de recuperación social y económica en el escenario pospandémico, por otra, se sitúan en un horizonte cada vez más cercano. Y en este horizonte conviene destacar que los docentes de educación superior están llamados a tener un papel crítico.

A ellos les va a corresponder redoblar sus esfuerzos en materia pedagógica para garantizar un diagnóstico certero de las pérdidas de aprendizaje que, inevitablemente, se están produciendo; y, al mismo tiempo, también les corresponde generar pautas e itinerarios pedagógicos que permitan recuperar esas pérdidas. Además, se espera que este esfuerzo proporcione un nuevo ímpetu a la tan necesaria transformación digital y pedagógica de las instituciones de educación superior, en particular en los países cuyos sistemas venían creciendo rápidamente en cobertura pero estaban necesitados de un empuje en materia de calidad y equidad, como es el caso de América latina y el Caribe.

Para que los docentes de educación superior puedan afrontar estos desafíos en las mejores condiciones, parece llegado ahora el momento de apoyarles aún más directamente. Gobiernos e instituciones de educación superior deben, en primer lugar, garantizar que la educación superior gane en resiliencia y esto es algo que solo se conseguirá apoyando aún más a los docentes. Por esta razón, es importante que los debates actuales no solo insistan en la necesidad de garantizar unas apropiadas condiciones de trabajo en un contexto ahora más complejo, con llamadas incesantes a la hibridación y a la flexibilidad.

El contexto de recuperación debe también ofrecer pautas de desarrollo de las competencias académicas y pedagógicas de los docentes que, inevitablemente, deben traducirse en planes específicos a escala institucional y, siguiendo la estela de las universidades más avanzadas, centros y unidades de apoyo a la mejora de la calidad docente. Nuestro Instituto ha emprendido una incesante labor, en este sentido, para garantizar que los procesos de reforzamiento de las capacidades académicas y pedagógicas de los docentes se conviertan en piezas esenciales en los planes de aseguramiento y mejora de la calidad.

Pero también debemos recordar que, por encima de todo, los docentes de educación superior son personas que precisan de un reconocimiento y un apoyo social que muchas veces se les ha negado. No son meras correas de transmisión de contenidos académicos, sino que diseñan oportunidades de aprendizaje y de crecimiento académico, profesional y personal que contribuyen a ofrecer una experiencia holística y transformadora durante el paso por la educación superior de generaciones y generaciones de jóvenes que, gracias a ella, se transformarán en agentes de progreso científico, económico y social en sus comunidades.

Hoy, pero también todos los restantes días del año, debemos reconocer el trabajo académico y también humano que, tantas veces de forma quieta y callada, los docentes de la educación superior, como los de los restantes niveles educativos, vienen realizando durante la pandemia. Y estamos obligados traducir nuestro agradecimiento en un reconocimiento a la importancia y trascendencia de su labor en los planes de recuperación que a escala nacional e institucional se están ahora diseñando. Celebremos a los docentes en el día de hoy, pero cumplamos con nuestro compromiso con una educación superior de calidad, con equidad e inclusiva, cada día del año.

5 de octubre, Día Mundial de los Docentes

Celebrado anualmente el 5 de octubre desde 1994, el Día Mundial de los Docentes conmemora el aniversario de la suscripción de la Recomendación de la OIT y la UNESCO relativa a la Situación del Personal Docente (1966). Esta Recomendación establece criterios de referencia en cuanto a los derechos y responsabilidades del personal docente y normas para su formación inicial y perfeccionamiento, la contratación, el empleo, y las condiciones de enseñanza y aprendizaje. La Recomendación relativa a la Condición del Personal Docente de la Enseñanza Superior fue adoptada en 1997 para completar la Recomendación de 1966, abarcando así el personal docente y de investigación de la enseñanza superior.

El Día Mundial de los Docentes se convoca en colaboración con el UNICEF, la Organización Internacional del Trabajo y la Internacional de la Educación.

Más información: https://es.unesco.org/commemorations/worldteachersday

Países bicentenarios colonizados, colonizando a pueblos originarios

Guardia de Honor. Guatemala. Internet

Ollantay Itzamná
Defensor de Derechos de la Madre Tierra y Derechos Humanos desde Abya Yala
https://ollantayitzamna.com/
@Juben

En el año 2021 que transcurre, 5 países de la región centroamericana (Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica), México y Perú, conmemoran 200 años de la firma de sus respectivas independencias políticas de España.

Dichas independencias, en los hechos, nunca fueron tales, porque inmediatamente después de la salida española, estos países fueron controlados política y económicamente por Inglaterra, luego por los EEUU hasta la actualidad.

Hablar o celebrar 200 años de independencia en países cuyas soberanías lo ejerce, en última instancia, el gobierno norteamericano, es una falacia.

En el Perú, como en los otros países, manda el gobierno norteamericano. El vergonzoso denominado “Grupo de Lima”, abusos norteamerianos en el Triángulo del Norte, bases militares norteamericanas en países de la región, o los Tratados de Libre Comercio made in USA, confirman que el soberano en estos países es EEUU.

Este constante y duradero sometimiento de estos u otros estados bicentenarios de la región a los poderes foráneos es la materialización más burda de la debilidad mental y espiritual de las élites oligárquicas que regentan estos estados bicentenarios. ¿Qué persona con amor propio y amor a su patria puede permitir que un gobierno foráneo humille y despoje a los suyos a cambios de promesas de caridad?

Dos siglos de colonialismo republicano para los pueblos originarios

Niña aymara. Internet

Si soberanía es lo que menos existió para estos países en estos 200 años de existencia como estados, para los pueblos originarios la ocupación, el saqueo y la explotación en estos dos siglos recientes fueron aún más fuertes que incluso en tiempos de la Colonia española.

A principios del siglo XIX, los criollos, en su desesperación por acumular riqueza fácil, decidieron emanciparse de la debilitada Corona española que les obligaba a recaudar y pagar impuestos.

Para no pagar impuestos, y quedarse para sí con el dinero recaudado, decidieron “independizarse” de España.

Pero, una vez en el ejercicio del “gobierno independiente” aplicaron los impuestos y trabajos forzados violentos contra los pueblos originarios. Y, lo poco que estos estados bicentenarios recaudaban y recaudan los desvían a sus cuentas particulares. ¡Eh aquí la gran “virtud” bicentenaria de estos estados republicanos!

El colonialismo interno que sufren los pueblos originarios por parte de los estados criollos, no sólo consiste en el cobro de tributos y explotación laboral, sino, sobre todo, consistió y consiste en el despojo de las tierras colectivas indígenas para entregar a los mestizos y/o extranjeros como propiedades individuales, con el complemento de la mano de obra indocampesina disponible para las haciendas nacientes. En esto consistieron las famosas “revoluciones liberales del siglo XIX”.

En la actualidad, el colonialismo interno se practica y se fortalece con la concesión que los bicentenarios estados criollos hace de los territorios indígenas a favor inversionistas foráneas que saquean las riquezas de los pueblos, sin sus consentimientos. Y, cuando los pueblos se organizan y se resisten, los estados criollos los declaran “enemigos internos de la patria” para aniquilarlos físicamente.

La Colonia española funcionó gracias a la exitosa y eficiente labor de los primeros evangelizadores católicos que ablandó el espíritu de rebeldía de los colonizados. Ahora, la bicentenaria Colonia republicana criolla funciona gracias a la exitosa y eficiente labor que los doctrineros pentecostales evangélicos o católicos realizan para someter y redomesticar el espíritu de los originarios.

El indolente y desconocido Dios sigue siendo el arma más eficiente utilizado por colonizadores para mantener “humildes” y dominados a los pueblos colonizados, mientras las oligarquías (como predilectos de Dios) disfrutan de las bendiciones en riquezas que el “todo poderoso” les derrama.

Otra evidencia que el colonialismo continúa vigente en contra de los pueblos originarios es que las y los indígenas, incluso dos siglos después de la vigencia de los diferentes estados de derecho, jamás fueron considerados o tratados como ciudadanos con las facultades y oportunidades de elegir y ser electos como gobernantes. Las y los originarios, subsisten sin derechos, ni oportunidades, cargando un cúmulo de obligaciones para que los estados colonizadores funcionen.

Esta dura realidad ocultada por los medios corporativos funcionales a los colonizadores republicanos debe ser develada. El colonialismo interno es una de las taras que impidió e impedirá la posibilidad de construir cualquier proyecto de comunidades políticas plurinacionales posibles.

Los 200 años de las supuestas independencias criollas debe ser un motivo para mirarnos hacia adentro y reconocernos lo que realmente somos: países colonizados colonizando a los pueblos originarios.

Prensa Bolivariana, 13/09/2021.

La dignidad del profesorado

Miguel Ángel Santos Guerra

En una democracia existen normas que nos afectan a todos y a todas, es obligación de la autoridad exigir su cumplimiento y, cuando se desobedecen de forma reiterada e insolente, hay unas sanciones que deben imponerse por el bien común.

Escribo estas líneas sumido en la tristeza y en la indignación. He dudado mucho sobre la conveniencia de escribir este artículo porque no quería dar pábulo a quien probablemente no busque más que notoriedad para defender una causa disparatada. Pero no he podido resistir el impulso de denunciar la descalificación injusta, el desprecio infundado y la agresión infame contra el profesorado y la dirección del Instituto Ben Al Jatib, sito en la ciudad de Rincón de la Victoria, en la que resido desde hace años.

El protagonismo que ha adquirido el promotor de estos hechos y la gravedad de sus insultos hacia todos los docentes, me han llevado a denunciar los hechos y a condenarlos de manera contundente. Unos profesionales que se están dejado la piel abnegadamente cada día por educar a la juventud, no se merecen este trato. Y menos por parte de alguien que, de tener un mejor criterio, debería dar gracias de rodillas a quien realiza una tarea tan decisiva para sus hijas.

Antonio Martín, padre de dos alumnas de 16 y 17 años (cursan 1º y 2º de Bachillerato en el IES Ben Al Jatib), ha denunciado al centro porque sus hijas han sido expulsadas durante diez días por negarse reiteradamente a llevar ‘bozal’ en los recreos. Llamar bozal a la mascarilla solo puede ser fruto de la torpeza o de la desfachatez. Una mascarilla es una mascarilla y un bozal es un bozal. No diré más sobre esta cuestión lingüística porque quiero evitar una agresión demasiado fácil.

Esta familia ha declarado una guerra sin cuartel al profesorado por la sencilla razón de que obligan a sus hijas, como al resto del alumnado, a usar la mascarilla durante los recreos. Obligación que no nace de una iniciativa del centro sino del decreto 20/21, de las instrucciones de la Comisión Interterritorial de Salud y de la Junta de Andalucía que han impuesto un protocolo para salvaguardar la salud de la comunidad educativa. Es decir, que la dirección del IES ha obligado a cumplir una norma en el marco de su estricta responsabilidad. Calificar por ello de dictadura a la institución es de una torpeza y de un cinismo difícilmente superables. Hablar de prolongadas coacciones es una forma torpe y ruin de tergiversar la realidad.

He oído unas declaraciones de Antonio Martín en el programa Espejo Público, de Antena 3. La ley impone la mascarilla en espacios abiertos cuando no se puede garantizar la distancia de seguridad. Y en un patio no puede garantizarse salvo que hubiese otra norma que impidiese a los demás acercarse a sus hijas. De hecho llevamos constantemente la mascarilla por la calle (un espacio bien abierto). Porque nadie garantiza que no vaya a pasar alguna persona a nuestro lado y no vamos a ir quitándola y poniéndola cuando alguien se aleja o se acerca. Proclamarse defensor de la ley, como si quien ha denunciado al centro fuese un purista cumplidor de la norma es una treta que, por otra parte, no justifica su actitud desafiante, insolente y amenazadora. Se pueden ver en las redes las imágenes grabadas por las dos alumnas en las que se muestran las distancias en que se encuentran otros alumnos y alumnas en el patio. ¿Y si pasa alguien corriendo a su lado? Este capricho de la familia impide a sus hijas una convivencia normal con los compañeros y compañeras en los recreos.

¿Qué decir de las contradicciones de este defensor de la ley, como quiere proclamarse? ¿Grabar y difundir imágenes de otros alumnos y alumnas es legal? ¿Proferir insultos y calumnias sobre el profesorado y la dirección es legal? ¿Negarse a cumplir la sanción impuesta es legal?

No es necesario que quien impone la norma sea médico como, al parecer se ha argumentado. Es la OMS, son los comités científicos, son los especialistas quienes ofrecen los argumentos de los que salen los protocolos. Y el sentido de responsabilidad y el sentido común los que nos tienen que animar a acatar la norma. Una norma que, por cierto, no solo protege a las hijas del denunciante sino que protege al resto de la comunidad. Ellas son libres de hacer con su vida lo que quieran, pero no de contaminar a otros que no desean contagiarse.

Flaco favor les está haciendo a sus hijas este padre recalcitrante que quiere tener razón contra las evidencias científicas, la universalidad de las prescripciones y la aceptación unánime de los protocolos por parte de la comunidad educativa. Este hombre se parece a aquel abuelo que viendo desfilar a su nieto exclamaba: «Todos marcan mal el paso en el ejército, menos mi nieto».

Pienso en las hijas de este iracundo padre que, en lugar de exigir que tengan respeto hacia el profesorado, le ven proferir insultos gravísimos en conversaciones y escritos. Insultos que, además, generaliza, atribuyéndolos a todos los integrantes de la profesión docente. Bien es cierto que este tipo de generalizaciones descalifican más a quien las hace que a quien las recibe.

Todas las piedras que los padres y las madres lanzan contra el tejado de los centros caen sin remedio sobre la cabeza de sus hijos y de sus hijas. He escrito muchas páginas sobre la necesaria colaboración de la escuela y la familia. Resulta una obviedad decir que, para que la barca avance, es preciso que todos los que reman lo hagan en la misma dirección. En este caso, no es que la familia no reme en el mismo sentido sino que trata de romper la cabeza con los remos a quienes están esforzándose por llevar a sus hijos y a sus hijas a buen puerto. Qué torpeza, qué deslealtad, qué mal ejemplo.

Me parece deseable ejercer la crítica para ayudar a que las instituciones mejoren. Pero una cosa es discernir y otra, muy distinta, demoler. Aquí no ha existido crítica, aquí lo que ha habido es insurrección, agresión, mentira, y desvergüenza. No se puede aceptar que, en nombre de la libertad, se produzca una agresión brutal y una descalificación de todo el profesorado. La libertad de expresión no puede confundirse con libertad de agresión.

En una sociedad en la que quien tiene información tiene poder, el profesorado pone todo su saber al servicio de los demás. No hay profesión que tenga, a mi juicio, una mayor dignidad. Sé que el profesorado, en estos tiempos de pandemia, está realizando un trabajo ímprobo para hacer bien su tarea. Sé que los centros educativos están siendo seguros porque toda la comunidad educativa está esforzándose al máximo por cumplir las normas con rigor. No merecen el profesorado una agresión de esta brutalidad. No merece esta descalificación por el simple hecho de exigir el cumplimiento de la norma, una norma beneficiosa para toda la sociedad.

Las autoridades educativas (inspección, delegación provincial, consejería de educación) han intervenido, como no podía ser de otro modo, para proteger al profesorado y para exigir el cumplimiento de la norma. Educar es enseñar que tenemos obligaciones que cumplir, no solo derechos que exigir.

Es probable que Antonio Martín se encuentre ofuscado por un protagonismo que no tenía y que esté aupado por grupos de negacionistas que han convertido su causa en una bandera. Sería más hermoso que tuviera protagonismo por otros motivos: participación en programas de colaboración con el IES, colaboración con Organizaciones de defensa de la escuela pública, iniciativas culturales… Le veo activo en las redes sociales, acudiendo a las televisiones, escribiendo cartas, denunciando manifestaciones… Utiliza a sus hijas para una causa innoble y, a su vez, es manipulado por quienes alimentan con sus bravatas una causa insostenible a la luz de los hechos.

La cuestión es bien sencilla: en una democracia existen normas que nos afectan a todos y a todas, es obligación de la autoridad exigir su cumplimiento y, cuando se desobedecen de forma reiterada e insolente, hay unas sanciones que deben imponerse por el bien común. Así de sencillo. Parece mentira que un adulto no lo entienda y que tache de dictadura el que existan normas y el que se exija su cumplimiento. ¿O es que considera que sus hijas pueden ser una excepción? ¿Por qué motivo? ¿Por ser hijas de quien son? Sus ideas, las que sean, no le dan patente de corso para hacer lo que se le antoje.

Lo terrible del caso es que la postura de insubordinación de las alumnas esté alentada, si no suscitada, por los padres. ¿Y si mañana sus hijas no quieren respetar la luz roja del semáforo por considerar que se trata de una norma dictatorial? ¿Tienen derecho a atropellar a un viandante o a otro vehículo?

Lo que más me ha indignado del caso es la sarta de insultos que este padre reparte a diestro y siniestro contra el profesorado. Qué injusticia, qué estupidez, qué ingratitud. Tachar a todos los docentes de «HDGP (sic) de profesores públicos», «ignorantes psicóticos», «dictadura de ineptos que no tiene ni puñetera idea de nada», «casta asquerosa»… es inadmisible y denunciable. Que lo haga un padre, que ha de dar ejemplo ante sus hijas de respeto y gratitud hacia quienes las enseñan, es especialmente lamentable. Y que lo haga de forma tan ostensible, chulesca y desafiante, llevando a las televisiones, a las redes y a los medios su ridículo y ofensivo discurso, es casi inconcebible.

El Adarve

Red Iberoamericana de Docentes