Diferencias entre Dislexia, Disgrafía y Discalculia

La dislexia y la disgrafía son dificultades de aprendizaje. La dislexia afecta principalmente la lectura, mientras que la disgrafía afecta principalmente la escritura. Aunque son condiciones diferentes, son fáciles de confundir. Sus síntomas pueden coincidir. Esta sencilla tabla puede ayudarlo a diferenciarlas.

Tanto la dislexia como la discalculia pueden obstaculizar que los chicos aprendan matemáticas. Aunque éstas pueden ocurrir al mismo tiempo, son dificultades de aprendizaje muy diferentes. Y la relación entre ellas no es clara.

La evidencia sugiere que tienen en común ciertas deficiencias a nivel cerebral. Una diferencia fundamental es una limitación en la memoria funcional, pero existen otros retos cuando los chicos tienen esas condiciones.

La dislexia ha sido más estudiada que la discalculia. Esa puede ser la razón de que algunas personas llamen a la discalculia “dislexia de los números”. Sin embargo, ese apodo no es preciso. La discalculia no es dislexia en matemáticas. Esta tabla muestra las diferencias entre la dislexia y la discalculia, y qué puede ayudar con cada una.

Fuente: https://www.understood.org

Infografía

Hay diagnósticos de TDAH por los padres

TDAH 1

«No hay evidencia de que la ausencia de medicación provoque fracaso escolar»

José Ramón Ubieto

TDAH. ¿A qué alude ese acrónimo? Uno, a la falta de atención. O dos, a la hiperactividad y la impulsividad. O tres, a una combinación de las anteriores. Se estima que el 6% de la población infantil padece este trastorno. El TDAH es una alteración real. Pero para algunos ámbitos del psicoanálisis es sólo una etiqueta diagnóstica sin evidencias neurobiológicas ni genéticas. El psicoanalista clínico José Ramón Ubieto aporta su interpretación y experiencia en su libro TDAH, hablar con el cuerpo (editorial UOC).

¿Qué es el TDAH?

Es el nombre prét-a-porter con el que hoy designamos el malestar en la infancia en sus diferentes formas: inquietud, problemas de conducta, dificultades de aprendizaje. En sentido más estricto se refiere a un diagnóstico psiquiátrico aplicable desde niños a adultos con síntomas de hiperactividad o falta de atención.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico debería hacerse por especialistas clínicos en un contexto de entrevistas personalizadas y con ayuda, cuando sea preciso, de otros instrumentos diagnósticos. En la práctica, profesionales del ámbito educativo o de la salud (no especialistas), e incluso los mismos padres, a veces “cuelgan” esa etiqueta para nombrar algo que los perturba y que no saben bien cómo comprender. El abordaje clínico debe priorizar la escucha de ese malestar y a partir de allí pensar las ofertas posibles: tratamiento psicológico, farmacológico, educativo.

Un niño es desatento, se muestra inquieto, rinde poco en clase. ¿Qué pueden hacer los padres?

Primero hablar con su tutor y los profesionales de la escuela para buscar juntos estrategias que mejoren ese rendimiento. Pensar también en el trabajo en casa, en cómo acompañarlo en sus deberes y en sus dificultades vitales, cómo estar al lado tomando en cuenta lo que a él le puede inquietar, que no siempre coincide con lo que nos inquieta a los padres o a los docentes. Cuando todo eso no funciona es el momento de consultar a un clínico, pero primero la educación.

¿Cómo es un niño con TDAH?

Es alguien que muestra una inquietud. Algo hace que no pare de moverse, que lo despista y le complica la existencia y el vínculo educativo. Pero al mismo tiempo, y esto ya no es tan evidente, es alguien fijado a un punto, a un cierto impasse que le hace sufrir. Fijado a algo que no ha podido resolver de su relación familiar, de su relación con los compañeros o de la relación consigo mismo. De allí la paradoja de niños incapaces de concentrarse en una tarea escolar y, sin embargo, pendientes todo el tiempo de los cambios de humor de los adultos, del tono de su voz o de un videojuego.

El psicoanálisis niega que el TDAH tenga una base genética o neurobiológica en contra de criterios científicos.

No es una afirmación del psicoanálisis, sino una constatación que la propia “Guía de práctica clínica sobre el TDAH en niños y adolescentes” del Ministerio de Sanidad. Es una evidencia que a día de hoy no hay marcadores biológicos o genéticos que permitan determinar la existencia del TDAH.

No todos los que padecen el trastorno llegan a las consultas y, al mismo tiempo, hay un hiperdiagnóstico en chicos con problemas de aprendizaje y conducta. ¿Hay mucho diagnóstico erróneo?

La citada guía del Ministerio admite también las dificultades en la detección, el proceso diagnóstico y la metodología que originan amplias variaciones (geográficas y demográficas), lo que conduce a un infradiagnóstico o un sobrediagnóstico del TDAH. Pediatras americanos admitían en un relevante reportaje publicado en The New York Times que lo diagnostican empujados por la demanda de los padres y por las abultadas ratios escolares, más que por criterios clínicos. En nuestro país empezamos a constatar este mismo efecto, lo que aumentará sin duda la prevalencia del cuadro.

¿Cuándo hay que medicar?

La medicación habitual son psicoestimulantes que funcionan como las anfetaminas. Mejoran el rendimiento a corto plazo pero también generan efectos secundarios que hay que considerar. No hay ninguna evidencia probada de que la ausencia de medicación comporte fracaso escolar.

Los detractores de los tratamientos con medicación suelen culpabilizar a los padres por buscar una “solución rápida”.

Los padres buscan explicaciones y soluciones para problemas que a veces los desbordan. Se guían por consejos de otros padres o por indicaciones profesionales buscando la mejor fórmula para sus hijos. La cuestión es que encuentren orientaciones que tomen en cuenta la subjetividad, la suya y la de sus hijos, y que no se limiten a contabilizar conductas y aplicar fórmulas universales que prometen curas imposibles.

Subjetividad. Hablar con el cuerpo. ¿A qué se refiere?

Cada niño o niña hiperactivos tiene sus propias razones para moverse o no prestar atención. Esos motivos, que él desconoce, hablan a través de su cuerpo, en esa inquietud que lo atraviesa. Son palabras apresadas que sin embargo contienen un mensaje cifrado que se dirige a los adultos cercanos (padres, profesores, clínicos). Escuchar ese malestar singular a cada uno es la tarea que nos hará comprender la función que cumple esa hiperactividad y cómo entonces tomar distancia de ese movimiento incesante.

En la actualidad se está extendiendo el diagnóstico de TDAH a los adultos, ¿qué opina?

En los adultos se trata básicamente de la desatención como síntoma principal. No deja de ser curiosa la proliferación de este diagnóstico en un mundo dominado por el zapping, los hipervínculos, los tuits de 140 caracteres y una cierta desresponsabilización sobre nuestros asuntos. Hoy cualquiera puede sentirse víctima de algo. Nombrar esa actitud como un trastorno puede aliviarnos de responder de nuestros actos. Es una falsa salida.

La Lomce hace mención expresa al TDAH pero no a los trastornos del espectro autista.

Las iniciativas legislativas siempre son el resultado de la confluencia de intereses legítimos de lobbies diversos (afectados, industria, profesionales). En este caso la compañía farmacéutica Shire (principal productor de medicamentos para el TDAH) financió el “Libro Blanco europeo sobre el TD (TDAH: Haciendo visible lo invisible)” donde se perfilan estrategias que luego son aplicadas por los gobiernos europeos. En España eso ha influido decisivamente en su inclusión en la Lomce asegurando así algunos beneficios para los diagnosticados de TDAH (descuentos en materiales, más tiempo para los exámenes). Estas medidas tienen luego sus efectos, como ya sucedió en Quebec (Canadá) donde tras un acuerdo similar el número de diagnósticos se multiplico exponencialmente. En relación al autismo sabemos que el tratamiento farmacológico ofrece pobres resultados y quizás sea un factor a considerar para entender un menor interés de algunos de estos lobbies.

Explíquenos esta frase de su libro: “Es curioso que en Estados Unidos se medique al 14% de los niños cuando el trastorno afecta sólo al 6%. Y que un alto porcentaje sean negros, chicanos o hispanos”.

Pensar el TDAH al margen de las condiciones sociales, familiares y educativas es una ingenuidad. El profesor Alan Sroufe de la Universidad de Minnesota dirigió un estudio desde 1975, en el que siguieron a 200 niños que nacieron en la pobreza y constataron cómo el ambiente del niño predice el desarrollo de problemas de TDAH. En marcado contraste, la medición de anomalías neurológicas al nacer, del C.I., y del temperamento infantil no predicen un TDAH.

Usted habla de la existencia de un “marketing de medicamentos” según el cual el TDAH no medicado implica riesgos relevantes: fracaso escolar, conflictividad social, drogodependencia.

El estudio más serio hecho hasta el momento es el Estudio de Tratamiento Multimodal de Niños con TDAH (MTA) realizado por el NIMH (National Institute of Mental Health) la agencia de investigación biomédica y del comportamiento más importante de los EE.UU.. Fue diseñado para probar si los niños diagnosticados con TDAH tienen mejores resultados cuando son tratados con medicamentos u otros abordajes. Tras el análisis inicial de 14 meses donde se comprobó la mejora con medicamentos se constató a medio y largo plazo que ya no había diferencias en el comportamiento entre niños que fueron medicados y los que no lo eran. Pero los datos sí que mostraron que los niños que tomaron los medicamentos durante 36 meses sufrieron una una pérdida de peso y un descenso del crecimiento. No hay ninguna evidencia probada de que la ausencia de medicación comporte fracaso escolar o drogodependencias. Lo que sí hay verificado es que los adolescentes que toman psicoestimulantes durante largos periodos tienden a tomar anfetaminas posteriormente ya que se trata de un mismo principio activo.

La Vanguardia, 16/02/2015.

23 de Junio

Vetusta Morla

Conciencia fonológica para niños: qué es y para qué sirve

Dr. Alexandro L. Huanca

(Docente, Psicopedagogo y Psicólogo Clínico-Educativo)

¿Sabes qué es la conciencia fonológica para niños? Reconocer rimas, identificar sonidos iniciales y finales en las palabras, fraccionar en sílabas las palabras, etc., son algunas de las conductas relacionadas con la conciencia fonológica. Se puede afirmar entonces que la conciencia fonológica es la responsable del reconocimiento y manipulación de las unidades fonológicas del lenguaje hablado, lo que la convierte en una habilidad indispensable para el proceso de adquisición de la lectoescritura. Estas habilidades se pueden mejorar a través de actividades de conciencia fonólogica para niños.

Esta habilidad metalingüística posee tres componentes básicos:

  • Factor rima,
  • Factor sílaba
  • Factor fonema (siendo este último el más importante para el aprendizaje de la lectoescritura).

Porqué es tan importante la  Conciencia Fonológica para niños

La concienciación fonológica se desarrolla inicialmente a través de la adquisición del lenguaje. Como es bien sabido, entre el nacimiento y los 6 años, el lenguaje se desarrolla a un ritmo exponencial en todos sus componentes (fonología, léxico, morfología, sintaxis, semántica y pragmática).

Los estudios de los niveles de CF se han abordado principalmente en función a tres niveles los cuales son:

  • Conciencia léxica: Habilidad para identificar las palabras que componen las frases y manipularlas de forma deliberada (incluida en el sentido amplio). Ejemplo: Preguntar cuántas palabras hay en una frase dada (5 en “El tren salió con retraso”).
  • Conciencia silábica: Capacidad y habilidad mental para segmentar y manipular las sílabas que componen las palabras. Ejemplo: Preguntar cuántas sílabas (trocitos) hay en una palabra (3 en “castillo”).
  • Conciencia fonémica: Habilidad para segmentar y manipular las unidades más pequeñas del habla que son los fonemas. Ejemplo: Preguntar cuántos sonidos se oyen, en una palabra: /e/ /l/ /e/ /f/ /a/ /n/ /t/ /e/, presenta 8 sonidos.

Es frecuente encontrar niños con dificultades a la hora de escribir una frase, donde juntan todas las palabras, o al escribir una palabra invierten el orden de las sílabas.  Este tipo de dificultad es debido probablemente a que no se ha trabajado correctamente la conciencia léxica y silábica en el momento del proceso de la lectoescritura. En estos casos lo primero que hay que trabajar es la conciencia léxica, enseñarle al niño que descubra las palabras como unidades que integran un todo, la oración. Es importante comenzar por esto, ya que los niños cuentan con un pensamiento que se dirige de lo global a lo concreto.

La CF debería enseñarse previo o durante el inicio al acceso de la lectoescritura, ya que la introducción de juegos y actividades que requieran analizar el lenguaje en el ámbito fonológico parecen desarrollar habilidades fonológicas que son necesarias para acceder a la lectura, escritura. Por lo tanto, dichas habilidades deberían formar parte del curriculum de Educación Infantil y primer ciclo de Educación Primaria.

Desarrollo de la conciencia fonológica para niños

La CF emerge gradualmente, de modo que desde los 4 años los niños pueden hacer juicios sobre las sílabas. A partir de los 5 años pueden pensar sobre unidades de menor tamaño, las intrasilábicas, como el arranque y la rima, pero hasta el comienzo de la escolaridad formal (6–7 años) no son capaces de reflexionar sobre todas y cada una de las unidades más pequeñas, los fonemas. De hecho, existiría una secuencia universal en el desarrollo de la CF (Defior, 2004), que iría desde las unidades más grandes a las más pequeñas. Los niveles de conocimiento fonológico en la etapa preescolar son principalmente el resultado de las experiencias con el lenguaje oral (juegos orales de la primera infancia, interacción con sus compañeros de clase y con los adultos, incremento del vocabulario, etc.) y, como es el caso del español, la simplicidad del sistema fonológico contribuye a que los niños detecten desde temprano los componentes sonoros del habla más salientes. Este conocimiento contribuye al aprendizaje de los códigos escritos alfabéticos y, a la vez, se incrementa notablemente con este aprendizaje.

Desarrollo inicial de la conciencia fonológica

En estos niveles de educación pre escolar de 4 a 5 años y de primer a segundo grado se debe realizar un trabajo sistematizado de la conciencia fonológica por parte del docente para lo cual se le sugiere las siguientes actividades:

  • Reconocer rimas, sílabas y el sonido inicial, lo ayuda a entender que las palabras tienen sonidos al igual que significados.
  • Unir sonidos en palabras (/p/ /i/ /n/ /o= pino) lo ayudará a decodificar palabras.
  • Segmentar palabras en sonidos (pelo= /p/ /e/ /l/ /o/) lo ayudará a entender mejor la ortografía de las palabras.

Otras denominaciones de la conciencia fonológica para niños: También se conoce con los nombres de metaconocimiento fonológico, habilidades metalinguísticas, conocimiento metafonológico o conocimiento fonológico.

Revista Digital INESEM

https://revistadigital.inesem.es/educacion-sociedad/conciencia-fonologica/

El Baile del Palo de Mayo

Nicaragua

Editores de la Revista Think Spanish

«Tulululu pasa, tulululu, pasa…» empiezan a cantar en misquito, una mezcla entre el español y el inglés. Empiezan a bailar alrededor de un palo con ritmo africano y una fusión étnica que le hacen a uno menearse. Esta danza originaria de la Costa Atlántica de Nicaragua por los indios misquitos se ha popularizado por todo el país de Nicaragua.

El baile que tiene su apogeo a comienzos del mes de mayo se ha difundido por grupos como la Dimensión Costeña. Este conjunto se conmueve al pueblo nicaragüense con su música al tocar sus canciones del Palo de Mayo. Enfrente del grupo, bailan dos mujeres con movimientos y meneos que jamás se han visto y uno no puede quitarse los ojos de ellas mientras que bailan durante cada canción cadenciosa.

Desde el siglo XIX, La Gran Bretaña había puesto su codiciosa mirada sobre la Costa Atlántica. Súbditos ingleses se establecieron en la región y empezaron a ubicarse con los indios. La cultura costeña es el resultado de una confluencia de variadas culturas. Esta convergencia se llevó a cabo, principalmente en el siglo del romanticismo. A lo largo de los años, por la Costa Atlántica, como en la región de Bluefields, acudieron numerosas personas oriundas de Las Islas Antillanas, principalmente de Jamaica. En aquellos tiempos, los jóvenes de ambos sexos salían a coger flores y aportaban un poste que llamaban «el palo de mayo» adornado con frutas y flores en el centro del lugar donde se celebraban las fiestas de ese día. Lo que se produjo era una música energética y cultural de los países caribes.

Algunos lo han llamado el baile prohibido por sus tonos sexuales, pero como la marimba de Nicaragua, la samba de Brasil o la cumbia de Colombia, el palo de mayo se ha vuelto como parte del folklore nicaragüense.

En Leia & Pense em Espanhol – Alta Books Editora, 2011.