Día Internacional de la Educación: empoderar a los jóvenes como co-creadores de la educación superior que necesitamos

24 DE ENERO

UNESCO IESALC busca involucrar a los jóvenes como socios en la planificación y la implementación de una educación superior inclusiva, equitativa y de calidad

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Mientras la comunidad internacional celebra el 24 de enero el Día Internacional de la Educación, el UNESCO IESALC reafirma su compromiso con un cambio fundamental en el paradigma académico: pasar de un modelo en el que los jóvenes son receptores pasivos de conocimientos a otro en el que son co-creadores activos de su trayectoria educativa.

La educación superior se consideraba una estructura jerárquica. Sin embargo, los complejos retos del siglo XXI, que van desde la crisis climática hasta la rápida integración de la inteligencia artificial, requieren algo más que la enseñanza tradicional. Requieren nuevas perspectivas, fluidez digital y conciencia social que solo los jóvenes pueden aportar.

UNESCO IESALC busca involucrar a los jóvenes y sus representantes como socios en la planificación y la implementación de una educación superior inclusiva, equitativa y de calidad para todos. A lo largo de las generaciones, necesitamos evaluar, reflexionar y transformar los sistemas educativos para adaptarlos a los retos actuales del desarrollo sostenible y a los que están por venir.  

¿Qué está haciendo UNESCO IESALC para disminuir la brecha?

Nuestro instituto sirve de puente entre las políticas de alto nivel y la energía vibrante del alumnado. A través de iniciativas clave, estamos situando a los jóvenes en el centro del debate

Para crear este espacio de diálogo, creatividad y acción común, el Instituto ha creado la Red Mejor Innovación, Mejor Resultado   (BIBO por sus siglas en inglés de Better Innovation, Better Outcome). Desde 2023, hemos puesto en marcha actividades piloto con jóvenes innovadores dispuestos a conectarse y colaborar con nosotros a través de la red, apoyando a los jóvenes líderes en la transformación de la educación superior para alinearla con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y contribuir a su avance.

Como parte de la red, los miembros tienen la oportunidad de promover su trabajo en los ODS, participar en podcasts, dirigir sesiones de aprendizaje entre pares, intervenir o moderar sesiones en eventos del UNESCO IESALC, recibir formación sobre políticas y habilidades para proyectos, y participar en otras actividades de colaboración y creación de asociaciones. Se ha llevado a cabo con públicos objetivo y estrategias actualizados para servir mejor a las misiones de las Naciones Unidas a través de un diseño basado en la acción. 

Más de 25 candidatos de todo el mundo se han inscrito en la cohorte 2025-2026 de la Red BIBO, que presenta una expansión revolucionaria de un enfoque basado en la promoción a uno basado en la acción. Se han creado tres nuevas líneas de actividades para participar más a nivel institucional con un enfoque intergeneracional reforzado: sesiones de mentoría industrial, talleres de simulación de políticas y proyectos de impacto comunitario. El programa cuenta con integración entre actividades y seguimiento del desarrollo profesional, y está listo para su lanzamiento mundial y la participación de socios estratégicos.

Los jóvenes participan activamente en los grupos de trabajo de la Red de Cooperación Universitaria Sur-Sur (SUCN), representando el 30,4 % del total de participantes. Los grupos de trabajo de la SUCN demuestran un fuerte compromiso intergeneracional en las cuatro áreas temáticas: enseñanza y aprendizaje para la sostenibilidad, ciencia, investigación e innovación para el desarrollo sostenible, participación comunitaria y servicio para el desarrollo sostenible, y gestión y administración sostenibles.

Destacamos las vibrantes historias de jóvenes y estudiantes que participaron en el Bootcamp Ecologizar con Ciencia, Tecnología e Innovación, uno de los pilares fundamentales de la Red de Cooperación Universitaria Sur-Sur de las Naciones Unidas (SUCN).

Los jóvenes contribuyen participando activamente en reuniones y debates, aportando ideas y experiencias, ofreciéndose como voluntarios para actuar como relatores y registrar los resultados clave, colaborando en iniciativas piloto para la sostenibilidad, compartiendo las mejores prácticas y los retos de sus experiencias vividas, y ayudando a redactar el Plan de Acción de la SUCN para 2026-2030. Esta composición refleja el compromiso del proyecto con la participación significativa de los jóvenes, que aportan valiosas perspectivas desde sus experiencias vividas en instituciones de educación superior de 34 países del Sur Global.

Las estrategias creativas son esenciales para abordar los retos medioambientales. La UNESCO IESALC puso en marcha una interesante iniciativa durante el Día de la Tierra 2025 con el objetivo de vincular la escritura creativa, la educación y la acción medioambiental, ofreciendo a los jóvenes y a los estudiantes la oportunidad de participar y hacer oír su voz a través del poder de las palabras.   

Invitamos a estudiantes y jóvenes de todo el mundo a compartir sus historias, destacando el papel fundamental de la educación superior en la sensibilización medioambiental y la lucha contra el cambio climático. De todas las respuestas recopiladas en todo el mundo, se seleccionaron 10 historias para crear un vídeo de promoción único que refleja su visión de un futuro resistente al clima.

Creemos que la participación de los jóvenes es un requisito previo para la equidad y la inclusión estructurales. Cuando los estudiantes toman la iniciativa, las instituciones se vuelven más receptivas a la «brecha de habilidades» del mundo real y se alinean más con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

UNESCO – 2026

José Ortega y Gasset

Generación actual de padres

Las “cuatro heridas narcisistas”

El libro «Entre Tizas, Chips e Inteligencia Artificial«, de Susana Copertari y Fernando Avendaño (Comps.), es una travesía visual que cruza pizarrones y algoritmos, escritura y código generativo, explorando cómo la Inteligencia Artificial (IA) reconfigura herramientas, preguntas y modos de enseñar y aprender. La obra irrumpe como la IA misma –inesperada, provocadora, transformadora– e invita al pensamiento crítico. 

Su Capítulo 1, por ejemplo, trata de “cuatro heridas narcisistas”, es decir, de cuatro golpes históricos que han debilitado la idea de que el ser humano ocupa un lugar central y absoluto en el universo. Hoy se entienden como cuatro grandes descubrimientos que hiere nuestro narcisismo colectivo:

1. Copernicana: Nicolás Copérnico demostró que la Tierra no es el centro del universo, rompiendo la ilusión de centralidad cósmica: somos un planeta más en un sistema solar.

2. Darwiniana: Charles Darwin explicó la evolución por selección natural, desplazando la idea de que somos creación divina única: somos parte de la cadena evolutiva.

3. Freudiana: Sigmund Freud mostró que el inconsciente gobierna gran parte de nuestra conducta, desafiando la creencia de que somos totalmente racionales y dueños de nuestra mente.

4. Tecnológica/Cognitiva (actual): los avances en IA, neurociencia y biotecnología cuestionan la supremacía humana en el pensamiento, la creatividad y el control sobre la vida.

Según los autores, la cuarta herida nos confronta con la posibilidad de que máquinas y algoritmos superen capacidades humanas en memoria, cálculo, creatividad y hasta decisiones éticas. Estas heridas no son solo científicas, sino existenciales: cada una nos obliga a repensar qué significa ser humano y cuál es nuestro lugar en el mundo. Freud decía que cada herida es un golpe al narcisismo colectivo: primero al orgullo cósmico, luego al biológico, después al psicológico, y ahora al cognitivo-tecnológico.

Homo Sapiens Ediciones

La casa sin luces

Lincol Martín

En un barrio donde todas las casas brillaban con decoraciones, una permanecía oscura año tras año. Los vecinos murmuraban sobre el «gruñón de la calle». Esta Navidad, un grupo de niños decidió dejarle una canasta con galletas en su puerta. Al día siguiente, la casa seguía oscura, pero en la ventana principal había un cartel escrito con caligrafía temblorosa: «Gracias. Mi esposa amaba la Navidad. Hoy la he recordado con una sonrisa».

El relato nos invita a mirar más allá de las apariencias y de los juicios apresurados. En un contexto donde la Navidad suele asociarse con luz, ruido, alegría visible y celebración externa, la casa oscura se convierte en un símbolo poderoso del dolor silencioso, de los duelos que no se anuncian y de las ausencias que pesan más que cualquier adorno.

Confronta la tendencia social a etiquetar: el “gruñón de la calle” no es alguien que rechaza la Navidad, sino alguien que la vive desde la herida. La oscuridad de su casa no es desprecio, sino memoria; no es frialdad, sino una forma íntima de sobrevivir al recuerdo de un amor perdido. Esto nos recuerda que cada persona carga una historia invisible que explica sus silencios, sus resistencias y sus aparentes distancias.

El gesto de los niños representa la esencia más pura de la Navidad: la empatía que no exige explicaciones ni respuestas inmediatas. Ellos no intentan cambiar al vecino ni juzgarlo, simplemente ofrecen presencia, ternura y un pequeño acto de bondad. Esa canasta de galletas se transforma en una luz distinta, no eléctrica, sino humana, capaz de atravesar el duelo sin violentarlo.

El mensaje final en la ventana es profundamente conmovedor porque no anuncia una transformación espectacular: la casa sigue sin luces. Sin embargo, algo esencial ha cambiado. La sonrisa evocada demuestra que el amor no muere con la ausencia, y que incluso el dolor puede encontrar consuelo cuando alguien se acerca con respeto y compasión. La gratitud escrita con “caligrafía temblorosa” revela fragilidad, pero también apertura: el corazón herido se permite, al menos por un instante, recordar sin quebrarse.

El relato nos invita a vivir la Navidad —y la vida— con una mirada más atenta y misericordiosa. Nos enseña que no todas las luces se cuelgan en las ventanas, y que a veces el acto más luminoso es simplemente tocar una puerta con bondad, sin saber qué historia nos espera detrás.

In Ventana Literaria – Dic/2025

​La evaluación en la era de la IA: el «talón de aquiles» de la enseñanza

Susana Copertari

Docente del Doctorado en Educación. Tecnologías Educativas y Emergentes
Facultad de Humanidades y Artes – Universidad Nacional de Rosario
Santa Fe, Argentina

La evaluación es el «talón de aquiles» de la educación. La irrupción de la IAG (Inteligencia Artificial Generativa) como un gran lenguaje, ha hecho obsoleto los métodos tradicionales, pues ya no se trata de medir la retención de datos o la producción de textos, sino el proceso de pensamiento, la aplicación y la creación humana original.

El nuevo paradigma en la era postdigital de la «datificación» desplaza el foco del «qué» al «cómo» y «por qué». El estudiante debe demostrar que sabe formular preguntas correctas a la IA, evaluar críticamente sus respuestas (identificar sesgos o alucinaciones), y sintetizar esa información con sus propias ideas para crear algo nuevo.

Estrategias clave para reevaluar:

  • ​proyectos y productos tangibles: crear prototipos físicos, podcasts o eventos que la IA no puede ejecutar.
  • evaluación auténtica/metacognitiva: simulaciones de casos complejos y roles donde la IA es una herramienta de análisis, no la solución final.
  • ​defensa oral (viva voce): el estudiante debe defender su trabajo para demostrar una comprensión profunda y genuina.
  • ​portafolios de proceso: evaluar el «cómo» pensaron, incluyendo borradores, las preguntas hechas a la IA y la reflexión sobre sus respuestas.
  • ​evaluación colaborativa: proyectos en grupo, debates y diálogos socráticos, valorando la dinámica humana.

​El nuevo rol del docente es ser un «diseñador de experiencias» y «guía del pensamiento crítico», que formula preguntas poderosas. La IA es la «nueva calculadora de las humanidades»: no se evalúa si el estudiante escribe a mano, sino si sabe usar todas las herramientas a su disposición para pensar y resolver problemas complejos de manera efectiva.

​El portafolio de proceso se centra en la metacognición, el «cómo pensó, cómo decidió y cómo usó la IA» el estudiante, en lugar de solo entregar el producto final. La defensa oral (o viva voce) es la mejor herramienta para asegurar que el conocimiento está genuinamente anclado en el estudiante, ya que la IA no puede sostener una conversación crítica y espontánea. Por ejemplo: análisis de perspectiva y sesgo: «pídele a la IA que te genere un discurso de un monárquico y otro de un líder revolucionario. Luego, identifica los sesgos en cada uno (ejemplo, uso de lenguaje, omisión de datos) y escribe un informe crítico de quinientas palabras justificando cuál de los dos es históricamente más ‘peligroso’.»

El objetivo de estas reformulaciones es que el estudiante use la IA como un asistente de investigación para obtener datos, argumentos o perspectivas iniciales, pero el valor final (el análisis, la síntesis, la crítica o la solución creativa) él decide.

Ambas estrategias buscan un valor humano único: la reflexión consciente (metacognición), la capacidad de aplicar, defender y justificar las decisiones tomadas en un proceso creativo donde la IA es solo una herramienta de apoyo. El tiempo humano se transforma.

In Linkedin 30/11/2025

¿De dónde viene tu apellido? – 2

¿De dónde viene tu apellido? – 1

Las Regiones de España

Microcredenciales y aprendizaje modular: el currículo del futuro

Giuseppe Marzano, PhD

Decano Business School | Liderazgo Educativo @ Universidad Internacional del Ecuador (UIDE) #EducaciónSuperior

14 de octubre de 2025

El cambio de paradigma

Durante siglos, la educación superior se organizó en torno a títulos largos, lineales y relativamente rígidos: una licenciatura de cuatro o cinco años, seguida quizá de un posgrado. Ese esquema sigue vigente, pero hoy enfrenta un cuestionamiento profundo. En un mundo laboral en constante mutación, muchos estudiantes y profesionales buscan trayectorias formativas más cortas, flexibles y adaptables, que se ajusten a sus necesidades inmediatas sin renunciar a la posibilidad de acumular aprendizajes a largo plazo.

Qué son las microcredenciales

Las microcredenciales —también conocidas como digital badges, nano degrees o certificados modulares— son unidades de aprendizaje breves, específicas y verificables, enfocadas en competencias concretas. Pueden obtenerse en semanas o meses, y a menudo se emiten en formato digital con trazabilidad en blockchain u otras plataformas que garantizan autenticidad. Su atractivo radica en que pueden acumularse y articularse para construir títulos más amplios, ofreciendo así un puente entre la formación continua y los grados universitarios tradicionales.

Empleabilidad y mercado laboral

El auge de las microcredenciales responde a una presión evidente: las empresas ya no valoran únicamente un diploma final, sino también la capacidad de demostrar competencias prácticas y actualizadas. Un profesional con varias microcredenciales en análisis de datos, liderazgo de equipos ágiles o marketing digital puede probar habilidades inmediatas ante un empleador. Sin embargo, este modelo abre un debate crítico: ¿cómo evitar que la formación se fragmente en cursos aislados y pierda la coherencia de un currículo integral?

El desafío de la calidad

La proliferación de microcredenciales plantea riesgos serios. No todos los programas tienen el mismo nivel de exigencia, y la ausencia de marcos de acreditación claros puede derivar en credenciales de bajo valor real. Aquí, las universidades tienen una responsabilidad clave: diseñar estándares de calidad, establecer rutas de acumulación coherentes y garantizar que estas piezas formativas se articulen en un proyecto educativo integral. La pregunta no es si las microcredenciales sustituyen a los títulos, sino cómo ambas formas de certificación pueden complementarse.

Hacia un currículo híbrido

Lo que emerge es un modelo híbrido: los títulos universitarios se abren y se modularizan, integrando microcredenciales que permiten a los estudiantes personalizar su trayectoria y avanzar a su propio ritmo. Este enfoque también democratiza el acceso: quienes no pueden cursar un grado completo pueden obtener credenciales parciales con valor en el mercado, sin quedar excluidos del sistema educativo. El futuro del currículo parece ser menos lineal y más acumulativo, donde la suma de aprendizajes concretos construye perfiles profesionales únicos y flexibles.

Conclusión

Las microcredenciales no representan la disolución de la universidad, sino una oportunidad para repensar su promesa social: formar profesionales capaces de aprender de manera continua, adaptarse a contextos cambiantes y certificar competencias con transparencia. El reto será mantener la coherencia académica y el sentido de integralidad en un mundo donde el aprendizaje se fragmenta en piezas más pequeñas. Si la universidad logra integrar la flexibilidad con la calidad, las microcredenciales pueden convertirse en uno de los pilares de la educación del siglo XXI.

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