Fiestas de Carnaval de Cádiz

España

Editores de la Revista Think Spanish

Cádiz prepara sus famosos carnavales durante todo el año. Un disfraz y ganas de divertirse es lo único que necesita para disfrutar de esta fiesta alegre y original como pocas.

El Carnaval de Cádiz es conocido mundialmente por ser una fiesta “de la calle”. Son once días de diversión continua, originalidad y, sobre todo, participación popular. La ciudad entera se transforma, llenándose de gente que sale a reír y a hacer reír, a cantar y, en definitiva, a pasarlo bien. Si usted también quiere vivir los alegres carnavales de Cádiz, conviene que realice los preparativos con bastante antelación, ya que es uno de los acontecimientos más esperados que, cada año, atrae a miles de personas.

Un mes antes del comienzo oficial del Carnaval, los ensayos generales de las agrupaciones que compiten en el Concurso del Teatro Falla empiezan a preparar el ambiente. Las distintas peñas organizan fiestas gastronómicas al aire libre donde interpretan en público su repertorio de coplas y, además, se puede degustar los productos típicos de Cádiz. Las canciones suelen ser jocosas, criticando con humor e ingenio los acontecimientos que han sido actualidad durante el año. El concurso del Teatro Falla, en el que participan más de un centenar de grupos entre los que destacan las populares chirigotas, es un espectáculo visual, repleto de gracia, música y color. Precisamente, uno de los platos fuertes de las fiestas es la Gran Final: se celebra el primer viernes del Carnaval y dura hasta la mañana del día siguiente. Es entonces cuando la explosión de alegría carnavalesca se traslada a la calle. Los conjuntos que han concursado recorren el casco histórico atestado de gente cantando sus composiciones y, el domingo y el lunes, subidos en plataformas ofrecen el Carrusel de Coros.

En el Carnaval de Cádiz es obligado disfrazarse. De forma individual, en pareja o en grupo, hay que lucir el disfraz al menos el primer sábado y durante las cabalgatas. Se realizan dos cabalgatas y en ellas el público se convierte en parte activa del desfile multicolor. La Gran Cabalgata es el primer domingo, transcurre por la avenida de entrada de la ciudad y congrega a decenas de miles de personas. La segunda es la Cabalgata del Humor, que recorre el casco histórico el último fin de semana. Las “charangas ilegales” son otro elemento característico del Carnaval de Cádiz: suelen estar en la Plaza de las Flores y son familias, grupos de amigos o compañeros de trabajo que, con su repertorio de canciones, rivalizan en buen humor y risas con las agrupaciones “oficiales”. Verbenas, fuegos artificiales, bailes de disfraces y un sinfín de actividades más contribuyen a que a lo largo de esta fiesta no decaiga en ningún momento la diversión.

Portal Oficial de Turismo de España – Fiestas de Carnaval de Cádiz. 11/02/2021.

La Virgen de la Candelaria

Puno, Perú

2 DE FEBRERO

Editores de la Revista Think Spanish

En Puno, en pleno altiplano peruano y cerca del lago Titicaca, existe una gran celebración donde la alegría, la música andina, las danzas incaicas y la fe se unen para dar honores a la Virgen de la Candelaria y a la Madre Tierra.

La devoción a la imagen de esta virgen se halla muy extendida en Latinoamérica, ya que se venera en casi todos los países de América donde España impuso su religión. La figura de esta santa madre fue traída desde España a Puno el 2 de frebrero de 1583, momento en el que los indígenas autóctonos iniciaron su conversión al catolicismo.

La festividad, que se desarrolla en el mes de febrero es una de las más grandes celebraciones de Sudamérica junto con el carnaval de Rio de Janeiro en Brasil y el carnaval de Oruro, en Bolivia.

Esta fiesta del altiplano andino esta llena de símbolos y manifestaciones artístico-culturales de la cultura quechua, aymara y mestiza. Es por este motivo que, en noviembre de 1985, el gobierno del Perú designó a Puno Capital del Folklore Peruano. La actividad en honor a la Virgen de la Candelaria se inicia el 2 de febrero y se prolonga durante quince días.

Es en la primera semana donde la fiesta llega a su apogeo. A la misa de la iglesia San Juan Bautista y la procesión a la Plaza de Armas, le sigue un desfile de grupos folklóricos en dirección al estadio Enrique Torres Bellón.

En este lugar deportivo se congregan unas setenta bandas musicales, algunas conformadas por trescientas personas, entre músicos y bailarines. Todas estas agrupaciones esperan ganar el concurso de danzas folclóricas. La música y la danza son variadas, dependiendo de la región del Perú de dónde provengan los danzarines. Los ritmos del huayno y de la saya colorean el ambiente del recinto deportivo. Las bombardas por todo lo alto hacen vibrar al expectante pueblo puneño.

Centenares de visitantes locales y extranjeros llenan las calles y las graderías del estadio, en una magna fiesta en la que todos se contagian. Música andina, máscaras, disfraces de ángeles y demonios se mezclan con un único objetivo: dar honores a la querida imagen de la Virgen de la Candelaria. Bastarán solo ocho minutos de coreografías para que los jueces decidan qué banda artística ganará el título del año. Bastarán solo ocho minutos para escoger como ganadora a una banda que destaque entre las demás por el ritmo, color, fuerza y sentimiento.

La tradición incaica y aymara llega a su plenitud en esta festividad. No cabe duda que Puno es la capital folklórica del continente.

En Leia & Pense em Espanhol – Alta Books Editora, 2011.

Nicaragua, Nicaragüita


Nicaragua, Nicaraguita
(Carlos Mejía Godoy)
 

Ay, Nicaragua, Nicaragüita,
La flor más linda de mí querer.
Abonada con la bendita, Nicaragüita,
Sangre de Diriangén.
 
Ay, Nicaragua, sos más dulcita
Que la mielita de Tamagás.
Pero ahora que ya sos libre, Nicaragüita,
Yo te quiero mucho más.
 
Pero ahora que ya sos libre, Nicaragüita,
Yo te quiero mucho más.
 
Ay, Nicaragua, Nicaragüita,
La flor más linda de mí querer.
Abonada con la bendita, Nicaragüita,
Sangre de Diriangén.
 
Ay, Nicaragua, sos más dulcita
Que la mielita de Tamagás.
Pero ahora que ya sos libre, Nicaragüita,
Yo te quiero mucho más.
 
Pero ahora que ya sos libre, Nicaragüita,
Yo te quiero mucho más.

La canción Nicaragua, Nicaragüita fue interpretada por Carlos Mejía Godoy en el «Concierto por la Paz«, en Nicaragua (1990), en celebración del triunfo del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y las tan esperadas elecciones presidenciales realizadas en aquel mismo año. Éstas tenían lugar tras un largo período de dictadura e intervenciones de los Estados Unidos en este país. Fue elegida presidenta Violeta Barrios Chamorro, líder de la Unión Nacional Opositora. En el Concierto participaron muchos cantantes, poetas y personas comprometidas con la causa de Nicaragua, como Silvio Rodríguez, Daniel Viglietti, Chico Buarque, Raimundo Fagner, Mercedes Sosa y Amparo Ochoa.

Castillos en el aire

Cataluña, España

Editores de la Revista Think Spanish

Hay un lugar en el mundo donde es posible construir castillos en el aire. Se trata de Cataluña, una región española en la que desde hace más de dos siglos se levantan «castells», unas torres humanas de más de quince metros de altura. Esta es una de las tradiciones catalanas más difíciles de explicar ya que las palabras no suelen hacer justicia al espetáculo y a la emoción que una actuación de «castellers» suscita en directo.

Parece ser que esta tradición dio sus primeros pasos en Valencia en el siglo XVII, donde una de sus danzas tradicionales acababa elevando a algunos de sus bailarines, aunque ni mucho menos al nivel de los «castellers». Cuando este baile llegó a las tierras del sur de Cataluña fue evolucionando hasta convertirse en auténticas torres humanas.

A ritmo de tambor y «gralla», personas de diversas edades y sexos se levantan unas sobre de otras con los pies en los hombros del compañero que está debajo. Las diferentes notas musicales que se van tocando indican a los «castellers» de la base que altura lleva la torre, para que puedan calcular con mejor precisión cuanto tiempo más tendran que resistir el peso. Puede haber dos, tres, cuatro y hasta cinco personas por piso, dependiendo del tipo de «castell» que se levante, aunque siempre se corona con un niño o niña. La altura máxima que se ha conseguido hasta ahora es de diez pisos, unos quince metros aproximadamente, con un número de personas que gira entre cincuenta y cien. Los «caps de colla», con base y reglas arquitectónicas, deciden la distribución de los «castellers» que forman la torre en función de su peso, altura, agilidad y fuerza.

Una competición de «castellers», con varias collas participando, puede durar varias horas, aunque para levantar un «castell» no se necesita más de diez minutos. Unas torres suben, otras caen, unas son más anchas, otras más altas, pero en todas se produce una unión intergeneracional perfecta entre abuelos, padres, hijos y nietos. Los mayores en la base, los más jóvenes en la cima, en una clara metáfora de la vida misma. A pesar de que los «castells» desafían la ley de la gravedad en cada una de sus actuaciones, no llevan ningún ipo de protección. El atuendo de un «casteller» se compone de unos pantalones blancos ajustados, una faja alrededor del cuerpo de color negro, una camisa holgada del color distintivo de la «colla» y un pañuelo rojo en la cabeza. Los pies están descalzos para que se agarren mejor sin hacer daño a los cuerpos de sus compañeros durante la escalada.

No es extraño ver caer una de las torres, como si de un castillo de naipes se tratara. La estructura empieza a tambalearse y la torre acaba derrumbándose. La gran cantidad de «castellers» que se concentra en la base, a modo de tela de araña, hace que sean las propias personas las que amortigüen las posibles caídas. La competitividad entre las diferentes «collas» de Cataluña está presente en cada «díada castellera» por ver quién levanta la torre más alta, reuniendo a cientos de personas en un ambiente incomparable. Quizás los «castells» sean la tradición que mejor define el carácter de los catalanes: trabajo en equipo, esfuerzo, la capacidad de sufrimiento, afán de superación y cordura.

En Leia & Pense em Espanhol – Alta Books Editora, 2011.

Gaspar, Melchor y Baltasar

6 DE ENERO

Editores de la Revista Think Spanish

Eran los tiempos en que mi abuelo me llevaba a recoger pasto para los camellos. Íbamos al patio y yo ponía toda la hierba en una caja grande. Los nervios no me dejaban dormir esa noche pero mi abuela se aseguraba de que, sobre todo, no saliera de mi habitación.

La noche del 24 de diciembre todos los niños puertorriqueños esperan a Santa Claus o al viejo gordo como también le decimos en la isla. Esta es una tradición adoptada de los Estados Unidos, aunque la celebración más importante de Puerto Rico tiene lugar en la madrugada del día 6 de enero. La noche del día 5 todos los pequeños salen a recoger hierba fresca que dejan en una caja debajo de la cama para los camellos que traen a los Tres Reyes Magos desde tierras lejanas. Hierba fresca y agua es lo que encuentran los reyes quienes, a cambio de tanta demostración de cariño, dejan obsequios a los niños a lo largo y ancho de todo el país.

Días antes pueden leerse miles de cartas escritas por los más pequeños pidiendo su juguete favorito, un deseo feliz para su familia o simplemente deseando que los reyes visiten su casa. Gaspar, Melchor y Baltasar son los verdaderos reyes de nuestra Navidad boricua. La historia de los Tres Reyes Magos se remonta al nacimiento del niño Jesús en un humilde pesebre en Belén.

Fueron ellos quienes, guiados por la Estrella de Belén, llagaron hasta el recién nacido para ofrecerle oro, mirra e incienso. Desde entonces, cada diciembre muchas personas miran al cielo por la noche buscando la estrella que guió a estos entrañables personajes. Asimismo, el día 5 de enero el primer mandatario del país abre las puertas de la Fortaleza y, entre música y comida típica, honra a todos los niños quienes con su inocencia devuelven la esperanza y alegría. Se trata de una fiesta familiar y de pueblo que se extiende hasta el anochecer.

En Puerto Rico el periodo navideño comienza depués de la celebración del Día de Acción de Gracias y se extiende hasta la segunda semana de enero cuando nos deleitamos con las octavitas, los últimos ochos días de fiesta donde aún puede sentirse el aire festivo. Yo no escapo a esta tradición. Lo mismo que hice de niña lo hago de adulta. Todos los años espero a los Tres Reyes Magos junto a mis hijos con la misma emoción que sentía cuando era pequeña. Nuestras tradiciones nunca deben morir.

En Leia & Pense em Espanhol – Alta Books Editora, 2011.