¿Pánico moral en la educación?

Giuseppe Marzano, PhD

Decano Business School | Liderazgo Educativo @ Universidad Internacional del Ecuador (UIDE) #EducaciónSuperior

El artículo de The Washington Post, “The AI cheating panic is missing the point” (https://www.washingtonpost.com/opinions/2025/08/28/gen-z-ai-cheating-panic 28 de agosto de 2025), sostiene que el debate actual sobre la Inteligencia Artificial en la educación está mal enfocado. El verdadero problema no es que los estudiantes usen ChatGPT u otras herramientas para “copiar”, sino que los sistemas educativos no les están enseñando a utilizarlas con criterio y responsabilidad.

Este fenómeno no es nuevo. En el pasado, la llegada de la calculadora, Internet o Wikipedia generó preocupaciones similares. Con el tiempo, esas tecnologías se incorporaron de manera natural al aprendizaje. Hoy ocurre lo mismo con la IA: el desafío no es prohibir, sino integrar.

Como recuerda el artículo, “el debate sobre la IA se centra demasiado en detectar trampas y muy poco en preparar a los estudiantes para un mundo donde estas herramientas serán inevitables”. Esta afirmación revela un vacío pedagógico: los alumnos carecen de formación estructurada para diferenciar entre usos legítimos e ilegítimos, útiles o engañosos. El riesgo principal no es la trampa, sino la falta de competencias críticas para desenvolverse en un entorno marcado por la IA.

Además, The Washington Post advierte que esta carencia amplía la brecha de equidad. Los estudiantes con más recursos acceden con mayor facilidad a la IA y a mentores que los guían en su uso, mientras que aquellos que dependen únicamente de la escuela suelen recibir mensajes centrados en la prohibición. Este desequilibrio profundiza desigualdades ya existentes. De allí surge una pregunta clave: ¿Qué tipo de ciudadanos se están formando si unos aprenden a usar la IA con libertad y ventaja, mientras otros solo reciben restricciones?

La conclusión del artículo es clara: “La pregunta esencial no es cómo evitar que los estudiantes hagan trampa con la IA, sino cómo asegurar que todos los estudiantes estén preparados para un mundo en el que la IA estará en todas partes”.

Para responder a este reto, la educación necesita una agenda de transformación:

  1. Reconocer la IA como parte del entorno educativo: dejar atrás el discurso de la prohibición y asumir su integración.
  2. Definir lineamientos claros: elaborar guías prácticas sobre el uso legítimo y responsable de la IA en escuelas y universidades.
  3. Formar a los docentes: ofrecer capacitación continua en uso pedagógico, ética y potencial de la IA.
  4. Construir competencias en los estudiantes: trabajar la dimensión técnica (uso de la IA), ética (límites, sesgos, autoría) y crítica (contrastar y cuestionar resultados).
  5. Garantizar equidad y acceso: invertir en infraestructura digital y cerrar la brecha tecnológica.
  6. Rediseñar la evaluación: pasar de la memorización a proyectos, resolución de problemas y defensa de ideas.
  7. Promover una visión de largo plazo: vincular la alfabetización en IA con la empleabilidad futura y la formación ciudadana.

El paso necesario es claro: dejar atrás el pánico al plagio y avanzar hacia la alfabetización en IA. Solo así será posible formar estudiantes capaces de pensar críticamente, actuar con responsabilidad y desenvolverse en un mundo donde la Inteligencia Artificial será parte de la vida cotidiana.

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